domingo, 23 de diciembre de 2012

¡Viva la Patria! Badajoz 1811. Parte IV

¡Viva la Patria!
Badajoz 1811
 Andrés Lloret Vargas 






IV


Al despertar me encontré vendado y con Rosa a mi lado…

 -Buenos días soldadito.

 -Buenos días mujercita.

 -Has dormido varios días

Decía esto mientras me tocaba la frente con su suave mano.

 -¿Sí?

 -No tienes fiebre, tienes suerte, aquí ya hay muchos que están empezando a delirar…toma, bebe, este caldo lo ha hecho mi madre para ti; te sentará bien.

 -¿Ha ocurrido algo mientras estaba aquí?

 -Se han salido varias veces de la plaza… todos los que ves ahí son de ayer y antes de ayer, el hospital empieza a estar lleno.

 -¿Y vuestra familia?

 -A mi padre lo han destinado en el castillo, mi madre y mi hermana están aquí ayudando…

Mientras me contaba esto, un sargento se dirigió a mi lecho, me saludó militarmente y me dijo:

 -Teniente, le necesitamos en los baluartes.

 -Me llaman Rosa.

Aquella muchacha me miró con melancolía, y me dijo con su tierna voz:

 -Rezaré por ti.

Me ceñí mi casaca que tenía el agujero de la bala y un poco de sangre a pesar de que la habían lavado, y me dirigí a mi puesto.
Llevaba como dos horas en él cuando apareció Menacho, como siempre solo, caminando con prisa, bastón de mariscal y plumas escarlata al viento. Hacía su recorrido por los baluartes inspeccionando la defensa, hablando con soldados, dándoles instrucciones en persona y animándoles como sólo él sabía hacer.

 -¿Qué tal esa herida teniente?

 -Ha sido un rasguño mi general.

 -Eso espero, le necesitamos para hacer fuego de fusilería desde este baluarte, venga conmigo…

Se dirigió a una de las troneras y se subió en una mesa

 -Mi general, no debería hacer eso, hay tiradores por todos lados y es un buen blanco.

No me hizo caso y siguió hablando.

 -¿Ven señores? sus trincheras están a tiro de pistola. Los esclavos del tirano continúan su labor sin interrupción. Hay que hacer otra salida.

En ese momento ocurrió una escena similar a la mía, una bala de fusil, le impactó en el muslo derecho, Menacho hizo un gesto de dolor llevándose su mano a la herida recién abierta. Traté de ayudarle a bajar de la mesa pero se negó y lo hizo por si mismo. Todos los allí presentes estábamos estupefactos. De su herida empezaba a salir mucha sangre, me miró y me dijo.

 -¿Recuerda cuando nos escabullimos del cerco de Salvatierra y entramos en el de Badajoz?

 -Claro mi general.

 -Estaba herido en la misma pierna…todas las malditas balas van al mismo sitio.

Ordené a unos soldados que llamasen al cirujano, y a otros que con sus fusiles hiciesen una especie de camilla para transportar rápidamente a Menacho.
Yo me quedé en mi puesto con gran nerviosismo.

A la mañana siguiente nos lo encontramos en su habitual ronda, con una venda en el muslo, cojeando, apoyado en su bastón de mariscal.

 -Caballeros he ordenado otra salida, necesito que hagan fuego de fusil y de cañón desde este baluarte para ayudar a los de abajo… ¡A sus puestos!
A la velocidad del rayo los artilleros empezaron a poner botes de metralla en los cañones, los fusileros empezaron a cargar sus armas. En ese momento llegó un soldado corriendo y le dijo a nuestro general que el regimiento Sevilla estaba listo para salir por la puerta del Pilar a la señal, el Mariscal asintió con la cabeza, desenvainó y se dispuso a dar la orden.

 -¡¡Fuego!!

Los cañones empezaron a escupir una lluvia de metralla por las troneras, inundando el baluarte de humo al poco rato, mientras, los fusiles hacían lo propio descarga tras descarga. Los hombres del regimiento Sevilla avanzaron por el foso y el camino cubierto, rodearon el revellín por detrás, llegaron a la trinchera que estaba justo enfrente de la brecha y la asaltaron a la bayoneta… los gritos de dolor, y del fragor del combate dieron paso a los de victoria. Hubo gran cantidad de bajas en los ingenieros franceses que estaban empezando a abrir minas.
Rafael Menacho; esta vez sin peligro, se subió a una mesa, se sacó su bicornio y lo mostró en señal de respeto, después dio orden de retirada.

Durante días se repitieron las salidas, normalmente las dirigía en persona desde el baluarte de Santiago, pero a pesar de ello cada vez los franceses estaban más prevenidos y nos cañoneaban con sus baterías, cubriendo a los suyos.

Lamentablemente, nuestro general, tuvo que aceptar la situación, la herida recibida era grave, y al poco tiempo la inflamación le impidió caminar por si solo.
No obstante, continuaba con su ronda diaria apoyado en su sargento de ordenanzas y en su bastón. Nos estremecía ver la determinación de aquel hombre, casi con su pierna arrastrando cumplía con su deber, seguía hablando y animando a los hombres.

 -¿Novedad teniente?

 -Esta mañana hemos hacho varias veces fuego en respuesta de las descargas enemigas. Tres heridos en total señor.

 -¿Lleva aquí toda la mañana?

 -Mi turno de guardia señor

 -Venga, llame a su coronel, he convocado una reunión de jefes de la plaza.

 -Sí mi general.

Llegamos mi coronel y yo a la sala donde tenía lugar la reunión. Los jefes de ingenieros y artilleros discutían entre sí mientras exponían la situación.

 -Hace días que sus ingenieros están abriendo minas bajo el glacis para pasar a cubierto…

 -¿Pero olvidáis que tienen que atravesar el foso para llegar a la brecha, y una vez allí escalarla? Nuestros cañones y fusiles les provocarán una carnicería… no van a intentarlo… aún.
 -Asaltarán la brecha, puede que la tomen o no, pero tened por seguro que intentarán asaltarnos con escalas por diferentes puntos de la muralla, si nos sobrepasan por varios sectores y penetran en la ciudad, nuestra defensa se colapsará.

Menacho, sentado en su silla, con la pierna derecha en alto y la venda ensangrentada levantó la vista, y con un gesto de indiferencia le dijo a Imaz.

 -Diga lo que tenga que decir general…

Imaz tomo aire y mucho valor y le dijo a Menacho:

 -No podremos mantener la plaza mucho tiempo más. Lar reglas de la guerra consideran honrosa una capitulación con una brecha abierta en las murallas…mejor eso que continuar con una resistencia fútil…

Todos nos miramos con incredulidad y preocupación, sabíamos que muchos de nosotros opinaban como Imaz, y que no tenían valor para dejar su vida defendiendo Badajoz.
En ese momento, él se levantó de la silla en la que estaba de golpe, se apoyó en la mesa y con una mirada de odio y repulsión que jamás habíamos visto en Menacho, le espetó a Imaz:

 -Como vuelva a hacer una sola mención a la palabra capitulación le pego un tiro yo mismo… ¿comprende?

Imaz palideció y se hizo el silencio absoluto en toda la sala, muchos empezaron a aflojarse los corbatines, nos mirábamos con estupor…

 -Considere esto como un aviso; si no fuese usted mi segundo al mando en estos momentos estaría frente a un pelotón de fusilamiento. Continúen caballeros.

Prosiguió la discusión. El comandante de artilleros Camaño continuó exponiendo.

 -Nos hacen fuego constante desde sus baterías, y especialmente desde las de Pardaleras.
Nuestros cañones se encuentran operativos, se sospecha de que hayan emplazado morteros, pueden abrir fuego en cualquier momento. Desde sus baterías del Oeste, frente al fuerte de Picuña lanzan bombas sobre la ciudad, con objetivo de amedrentar a la población, las murallas de la zona están intactas; no obstante, no provocan graves daños en el vecindario. Tal y como ordenasteis hemos emplazado una batería de a 12 para hacer fuego de contrabatería desde el fuerte de Picuña… parece ser que cesan los esfuerzos enemigos por esta parte. En total, hoy se han disparado 325 proyectiles sobre la ciudad.

Entonces habló un general anciano, de la vieja escuela, creo que se llamaba Juan José García.

 -Señores, este es el momento decisivo, como en Gerona, como en Zaragoza; podemos resistir el asalto por la brecha y con ayuda de los civiles armados frenar cualquier asalto con escalas que intenten.
Tenemos las murallas intactas, y toda la población a nuestro favor. ¡Resistamos!

Desde su silla Menacho dijo:

 -¿Qué sabemos del ejército de socorro?

Hacía semanas que no habíamos tenido noticia alguna de ese ejército; no sabíamos si se había destinado a atacar la retaguardia de Massena en Portugal, o al socorro de Badajoz.
Ante el silencio siguiente dijo:

 -Resistiremos igual. ¿En qué estado se encuentran los trabajos de fortificación internos Albo?

 -Se han aspillado todas las casas próximas a la brecha; hemos levantado barricadas,  cavado fosos en los puntos clave, y colocados varios cañones. Además se han fortificado conventos como puntos de resistencia internos como los demás cuarteles. Dichos puntos serán defendidos por tropas regulares y por la milicia urbana recién creada.

Menacho pensativo se levantó una vez más, y nos dijo:

 -Caballeros…hay que resistir, pensad en todos los horrores a los que someteremos a la población si caen en manos francesas, nuestro honor de militares nos lo dicta, antes moriremos en la muralla que ver Badajoz tomada por el enemigo… ¡Viva la Patria!

 -¡Viva!

1 Opiniones:

NAPOLEONIC-SPAIN dijo...

Feliz Navidad Badajoz1812, buen trabajo.

Pronto veremos regimientos en Extremadura de mis pinceles, un abrazo del equipo d NapoleonicSpain Miniatures.

Publicar un comentario en la entrada