miércoles, 28 de octubre de 2009

Batalla de Arroyomolinos 1811



Batalla de Arroyomolinos 1811



Autora: Sara Fragoso Delgado


1.Guerra de la Independencia

En 1811, El Ejército de Wellington luchaba en unión de sus aliados españoles, contra el Ejército de Napoleón en España.
El día 27 de Octubre la 5º División británica mandada por el General Hill, se hallaba en Alcuéscar, y los franceses en Arroyomolinos, en la División británica iba encuadrado el regimiento número 34 llamado “The Border Regiment”.

El General Girard ignorante de la persecución de la que era objeto, había desalojado Torremocha, llegando por Albalá a Arroyomolinos, donde se detuvo, una vez estando localizados en el pueblo, los aliados se repartieron las misiones y prepararon el ataque para el día siguiente.

Se montó un vivac en las afueras del pueblo, junto a un camino al norte del mismo, y para evitar indiscreciones, un cordón de soldados y voluntarios rodeó el lugar con la consigna terminante de prohibir la salida tanto a paisanos como a militares.

La noche fue espantosa, pero en el vivac las ordenes no podían ser mas precisas” prohibidos los toques de cornetas y tambores, prohibido hablar, prohibido hacer fuegos” con lo cual los soldados ateridos de frío y calados hasta los huesos, tuvieron que contentarse con el poco calor que pudieran comunicarse unos a otros, apiñados en pequeños grupos, resguardándose como podían del viento y de las lluvias con sus capotes y mantas.

Aproximadamente a las dos de la madrugada se pasó en voz baja la orden de “formar armas” a los batallones y todas las tropas empezaron a moverse en silencio.
Venia en la partida de Morillo el Subteniente Don Diego Hernández Pacheco natural de Alcuéscar encargado de la formación de un grupo de guías del país a fin de conducir las tropas hasta Arroyomolinos.

Hill con la ayuda de estos combinó las direcciones del ataque de tal forma que no se le escapase la codiciada presa, Pacheco iba reconociendo el campo y guiando a las columnas del ejército y mandando que los jinetes entrapajaran las partes metálicas del arnés y las vainas de los sables para apagar los ruidos
A las siete de la mañana se hallaban todas las columnas en la depresión del río Aljucén, sin haber sido descubiertos por los franceses, los jefes aliados arengaron a sus tropas y mandaron desplegar sus banderas.

Girard ajeno al golpe estaba preocupado por alcanzar el grueso de su ejercito y a las cuatro de la mañana despachó a Remond con una brigada por el camino de Medellín poniendo a salvo sin saberlo a la vanguardia francesa.

Girard se hallaba en la casa del alcalde de Arroyomolinos haciendo preparativos para marchar cuando oyó los primeros tiros disparados contra la caballería española que tuvo el honor de iniciar la acción, pero sin darse cuenta de lo que le venía encima ordenó apresurar la salida de sus tropas decisión muy desafortunada recibiendo los primeros embates de los aliados, mientras la infantería francesa se encontraba en las calles del pueblo esperando vieron se atacados por tres lados distintos, Girard vio aparecer a dos soldados enemigos a galope por las calles y en un instante se encontró rodeado y tuvo que abrirse paso sable en mano, consiguiendo reunirse con parte de su infantería.

La caballería francesa no pudo dar la voz de alarma debido al viento y a la niebla que aprovecharon los aliados para apresarlos por las callejuelas del pueblo, los franceses caían a centenares pero se defendían como bravos.

Puestos en fuga a las afueras del pueblo fueron perseguidos por los regimientos ingleses de las columnas del centro con la caballería española a la cabeza bordearon las casas para estorbarles la huida, viendo los galos que no podían reorganizarse arrojaron sus enseres, mientras la columna del lado derecho les cortaba la retirada hacia la ladera sur de la sierra y hacia los caminos de salida. (De Medellín y Mérida)

Los habitantes de Arroyomolinos se incorporaron a los aliados por las calles del pueblo sin temor al enemigo y con gran entusiasmo con vítores y aclamaciones llevando a los soldados víveres y agua, prestándose a transportarles las municiones y a servirles de guías en la persecución de los franceses.
Girard herido consiguió mantener 600 hombres y comenzó a retirarse por la carretera de Trujillo pero ya estaba taponada por los aliados (ingleses, portugueses y españoles), agotados se adentraron en la niebla de las empinadas espesuras de la sierra de Montanchez, escalando trabajosamente los escabrosos canchales por donde escaparon.

2.Testimonios de la batalla en la actualidad

En el Ayuntamiento de Arroyomolinos se encuentra un regalo de The Border Regiment es una magnífica pieza de metal esmaltado y policromado montado sobre un tablero de recia madera en forma de escudo con el emblema del regimiento y grabado Arroyomolinos, además existe un cuadro pintado a mano que representa a los soldados ingleses con sus uniformes.


El Ejército español en años posteriores a la guerra creó La Cruz De Arroyomolinos para premiar al valeroso comportamiento de nuestras tropas.

3.El Arroyo Day

Es una ceremonia muy curiosa que celebra el I batallón del Border en la Plaza de armas del histórico castillo de Carlisle-erigido por Guillermo II prisión de Maria Estuardo-los tambores franceses son un conjunto de muchachos de la banda del regimiento ataviados a la usanza francesa de 1811, forman a la cabeza de las fuerzas batiendo las cajas arrebatadas al enemigo en la batalla de Arroyomolinos.
El tambor mayor se adelanta empuñando orgullosamente el bastón del derrotado tambor mayor autentico, da la novedad al jefe y se reúne con su gente, efectuándose a continuación una de las evoluciones(al compás de la Marsellesa) y tras otros actos diversos, la parada termina con un brillante desfile, este día se considera festivo y es uno de los que con mayor brillantez conmemoran, se celebran bailes, fiestas y la banda interpreta unos aires españoles durante la comida, la partitura de estos aires figura en la colección de composiciones reglamentarias del cuerpo


VIDEOS:


4. El día de Arroyo en el castillo de Carlisle

El cuartel general del Border Regiment que tiene unos de los mas gloriosos historiales del ejercito británico se encuentra en el castillo de Carlisle, en el condado de Cumberland, cuya campaña en Arroyomolinos es una de las con mas orgullo recuerdan los hombres del Border, donde el regimiento capturó y apresó un batallón del 34 regimiento francés del que se conservan un tambor mayor francés y su largo bastón además de los tambores de la banda y los morriones de los vencidos que se adornaban con borlas y pompones de color blanco y rojo, estos fueron cambiados mas tarde por la divisa de Arroyomolinos que figura en la insignia regimental.


En Alcuéscar en la casa solariega de los Hernández-Pacheco se encontraban los trofeos que se llevó el Subteniente como recuerdo de la gran victoria, un magnífico sable de caballería, con otras armas y recuerdos del brigadier Pacheco.

Es un arma magnifica, grande, fuerte y ligera además de manejable sin esfuerzo ni dificultad, de empuñadura elegante y cómoda, de metal dorado, artísticamente labrada y cincelada, como asimismo las abrazaderas y anillas de la vaina.

En la hoja tiene fuertemente grabado un letrero que dice: Vive le Roi lo que nos indica que perteneció a un jefe de categoría pues su antigüedad es de poco mas de un decenio anterior a Napoleón es un arma de Abolengo, que podría pertenecer al duque de Aremberg, al general Brun o a cualquiera de los muertos o prisioneros ilustres en la batalla de Arroyomolinos.

0 Opiniones:

Publicar un comentario en la entrada