sábado, 25 de agosto de 2012

Artilleros portugueses en la defensa de Badajoz en 1811



Artilleros portugueses en la defensa de Badajoz en 1811. Revista Sharia n 70
 José María Monreal Periáñez

Cuando la plaza de Badajoz se rindió el 10 de marzo de 1811 al Mariscal Soult entre los soldados que entregaban sus armas no sólo había españoles, con ellos se encontraba un pequeño grupo de soldados portugueses que habían defendido la ciudad durante los últimos cuarenta días, luchando codo con codo con la guarnición española. Servirían en Badajoz desde el día 21 de enero (apenas tres días antes de comenzar el sitio) hasta el día de la rendición ciento setenta soldados portugueses del regimiento de artillería nº 3 que se encontraban bajo el mando del capitán del mismo regimiento João Vieira de Mello (Juan Nepomuceno Vera de Melo en las versiones españolas). Aunque la llegada de este regimiento en concreto fue muy cercana al comienzo del sitio, ya en 1809 Beresford había ordenado a Leite, gobernador de Elvas, que mandase doscientos de sus artilleros a Badajoz, para mostrar el apoyo de Portugal a la causa española.
Como se lamentaría años más tarde el portugués Claudio de Chaby en su excepcional “Excerptos Excerptos historicos e colecção...” esta presencia de soldados portugueses en la defensa de Badajoz pasó desapercibida para la historiografía española y solo se comentaba en algunos casos, como veremos más adelante, la presencia de Vieira de Mello en la junta de guerra del 10 de marzo.

Aunque las referencias al comportamiento de este regimiento durante el sitio son escasas, todas ellas dan una imagen positiva de su participación. Al parecer dos soldados destacaron sobre el resto un sargento llamado F. Rosado y un soldado de apellido Padilha. Según recogió Chaby cincuenta años después de los hechos de los testimonios de los habitantes de Badajoz, habían desatacado especialmente por su valor y puntería.

Como hecho destacable de estos hombres, Francisco Xavier de Rego Aranha (Limpo Píriz, Luis Alfonso(ed). Badajoz y Elvas en 1811. Crónicas de Guerra) relata la explosión de un polvorín francés debido a un disparo de la plaza el día 2 de marzo. El autor del disparo fue uno de los artilleros portugueses
“Viendo descargar cuatro carros de pólvora en una de las baterías enemigas, donde acababan de recogeral en una especie silo subterráneo, apuntó una bomba con tanto acierto que cayó en el centro del polvorín. ¡En un instante hizo volar en pedazos los carros, los instrumentos, cuatro piezas, y los artilleros que las servían!”
 
La última prueba de la fidelidad y valor de las tropas portuguesas la daría su capitán Vieira de Mello quien fue llamado a la junta de guerra del 10 de marzo en la que se votaba si se continuaba defendiendo la plaza o si ésta debía rendirse. Aunque el capitán portugués mostró su sorpresa por ser llamado a esta junta cuando nunca se había pedido su opinión en el resto del sitio asistió por consejo de Joaquín Caamaño y Pardo comandante de artillería de la plaza. El portugués votó por continuar la defensa de la plaza, pero su presencia en esta junta desapareció de los primeros informes sobre la votación, situación que criticaron Caamaño y la Provincia de Extremadura en sus respectivas relaciones de los hechos.
Una vez rendida la plaza los artilleros portugueses corrieron la misma suerte que la guarnición española y fueron hechos prisioneros y llevados por el camino a Francia. Durante el viaje, cuando se encontraban no muy lejos de Madrid, la mayoría consiguió eludir la vigilancia francesa y escapar para volver a Portugal y continuar la lucha.
En 1861 Chaby en una de sus impagables labores de investigación sobre el terreno pudo entrevistar en el camino de Elvas a Campomayor a uno de estos soldados que habían formado parte del destacamento portugués. Su nombre era Joao Fernandes y había servido en el regimiento de artillería nº 3 de 1807 a 1817, participando en toda la guerra contra Napoleón y regresando posteriormente a sus labores como agricultor. Entre otras muchas historias de juventud, el viejo soldado confirmaba el buen papel representado por las tropas portuguesas en Badajoz, la valentía de Rosado o la puntería de Padilha. Los intentos de Chaby por conseguir que este viejo soldado (también lo intentó con otros de los que fue conociendo en sus investigaciones) fuera integrado en una de las unidades de veteranos existentes para evitarle la fatiga del trabajo en sus últimos días no prosperaron. Chaby no pudo hacer más que lamentarse de la desidia de las clases dirigentes y recordar en sus páginas al artillero “intentando compensar como nos es posible al veterano soldado, bizarro luchador por la independencia de nuestra patria, de la desconsideración y el abandono”.




Dos interpretaciones de la acciones llevadas a cabos por los artilleros portugueses publciadas enLimpo Píriz, Luis Alfonso. Badajoz y Elvas en 1811. Crónicas de Guerra. Badajoz, Servicios de Publicaciones del Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, 2011.

BIBLIOGRAFÍA
Chaby, Claudio de, Excerptos historicos e collecção de documentos relativos á guerra denominada da peninsula. Lisboa, Imprensa Nacional, 1875.
Limpo Píriz, Luis Alfonso(ed), Badajoz y Elvas en 1811. Crónicas de Guerra. Badajoz, Servicios de Publicaciones del Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, 2011.
da Luz Soriano, Simao José, História da Guerra Civil e do estabelecimento do governo parlamentar em Portugal comprehendendo a história diplomática militar e política dªeste reino desde 1777 até 1834. Lisboa, Imprensa Nacional, 1866-1890.
VVAA, Contestación por la provincia de Extremadura al aviso publicado con el coronel Don Rafael Hore en el número 53 del Redactor General. Cádiz, En la Imprenta Real, 1811

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