martes, 13 de marzo de 2012

Introducción



En pocos días comenzará el bicentenario del cuarto asedio sufrido por Badajoz durante la Guerra de la Independencia:
el 16 de marzo de 1812 el ejército británico, reforzado con unidades portuguesas cruzaba el río Guadiana procedente de Elvas para dar inicio a las operaciones de sitio que culminarían en el asalto del 6 de abril.

Desde este blog queremos dar a conocer a nuestros seguidores los hechos ocurridos en estas fechas con el mayor detalle posible, de la mano de testigos presenciales de ambos bandos, por lo que iremos publicando día a día los artículos correspondientes a los progresos del asedio doscientos años antes.

Como adelanto os presentamos un artículo escrito el pasado 10 de marzo por nuestro colaborador Fernando Ortiz en el que revive los sentimientos de los habitantes de nuestra ciudad bajo la ocupación francesa en el aniversario de su entrega por José de Imaz:


10-Marzo-1812

"Parece que fue ayer, y ya hace unaño…

Hace un año que el denostado Imazse cansó de comportarse como un hombre y entregó la ciudad a los franceses, quenuestros heroicos soldados salieron marchando, al son de tristes tambores, porPuerta Trinidad, camino del confinamiento; aquellos mismos que llegaronsiguiendo al heroico Menacho mientras juraban morir bajo los escombros deBadajoz antes de entregarla a los franceses.

Hace un año que vimos pavonearsea los mariscales Soult y Mortier por nuestras calles, seguidos por una marea degabachos ansiosos por meter sus manos en las sacristías, en las casas nobles yen las humildes, difícilmente contenidos por sus mandos. Entre sus coloridosuniformes no faltaban los de los canallas josefinos, españoles como nosotros,pero traidores como ellos solos, que se ocuparían después de hacer el trabajosucio a los ocupantes.

Más nos dolió pocos días despuéscuando llegaron, por la otra orilla del Guadiana, nuestros esperados aliados.¿No podíamos haber resistido un poco más?

Aunque viendo cómo se estrellabansus cañonazos y asaltos contra los muros de San Cristóbal mientras losfranceses se reían, empezamos a perder la fe. Estos “chaquetas coloradas”parecían no tener tanto oficio como nuestros enemigos, que repelieron sindificultad una y otra vez los ataques hasta del mismísimo Wellington, que vinoen persona tras la matanza en los campos de la Albuera.

La guarnición francesa eseficiente y su gobernador, ese tal Philippon, está dejando las defensas de laciudad como nunca las vimos. No sólo ha reparado los destrozos que hicieron sustropas durante el asedio, sino que ha mejorado las que ya existían y construidootras nuevas.

Ahora que está pasando el fríoinvierno se confirma que Ciudad Rodrigo ha caído en poder de los ingleses y,aunque nadie lo sabe con seguridad, todos los rumores apuntan a que por finWellington vendrá de nuevo a dar el golpe definitivo y liberar la ciudad.

Se nota en la urgencia con quelos franceses nos hacen trabajar en las defensas y en el continuo goteo devecinos que se escabullen abandonando sus escasas pertenencias para no tenerque soportar, ¡una vez más!, las estrecheces de una ciudad sitiada."

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