jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuarenta y cinco días en Badajoz.

Os presentamos el artículo"Cuarenta y cinco días en Badajoz. El diario del Comisario de Guerra Marcos Fernández Blanco. Un relato inédito del Sitio francés, enero-marzo de 1811", de Arsenio García Fuertes, en Cuadernos del Bicentenario nº 11 del Foro para el Estudio de la Historia Militar en España.
El documento original se encuentra en la Fundación Sierra-Pambley de León y ésta es la primera vez que se publica. En él el autor nos narra el primer sitio sufrido por Badajoz en 1811 y su transcripción está precedida de una gran introducción acerca del autor y del sitio en cuestión.
Nuestro más sincero agradecimiento a Arsenio García Fuentes por dejarnos compartir su excepcional trabajo con todos.

Cuarenta y cinco días en Badajoz.

El diario del Comisario de Guerra Marcos Fernández Blanco.

Un relato inédito del Sitio Francés, enero – marzo de 1811.


Arsenio García Fuertes. Licenciado en Filosofía y Letras, Profesor del IES Astorga.

Con agradecimiento del Autor y del “Foro para el Estudio de la Historia Militar de España” a la Fundación Sierra Pambley de León y a sus Archiveros Emilia Lareo Sola y Javier González Cachafeiro que nos atendieron y dieron todas las facilidades para la divulgación del tesoro documental que custodian y estudian.

Introducción
Biografía del Comisario de Guerra y Oficial de Hacienda Marcos Fernández Blanco
Trascripción del Diario Original
Bibliografía


Marcos Fernández Blanco

Introducción.

En el Archivo de la Fundación Sierra Pambley[1], fundada en León en 1886, y dentro de los fondos del Archivo Familiar Fernández Blanco y Sierra Pambley (que abarca documentación de los dos clanes familiares entre el año 1352 y 1905), se conserva un Cuadernillo manuscrito[2] de ciento cuatro páginas en cuartilla obra de don Marcos Fernández-Blanco Martínez, joven estudiante de leyes leonés en la Universidad de Valladolid y que contaba con veinte y un años de edad al iniciarse la Guerra de la Independencia. El Autor serviría en la misma a la causa patriota en diversos cargos y comisiones en el ramo de la Intendencia y la Administración Militares, asignado a los Ejércitos de Castilla, al de la Izquierda, y al 5º y 4º Ejércitos, hasta el final del conflicto.

A lo largo de la guerra Marcos Fernández fue escribiendo un escueto Itinerario (que no Diario, por desgracia para el historiador), con las fechas y los lugares de la geografía peninsular (y francesa a partir de 1814), a los que le llevó su trabajo de Intendencia al servicio de las Tropas Regulares Españolas. El Manuscrito llega hasta el año 1824.

Como ya hemos apuntado, las anotaciones se reducen, en su mayor parte, a una simple y breve enumeración de las fechas y los lugares de paso por los que transitó, las más de las veces, en trabajos de suministros para las tropas españolas. Podríamos aventurar que, tal vez, este Manuscrito habría de servir para la redacción de un posterior Diario o Memorias de Guerra que, desafortunadamente, el autor nunca llevó a cabo[3]. De la brevedad y laconismo de este Itinerario, se diferencia sin embargo, por excepcional, una minuciosa y vívida narración del Sitio de Badajoz por las tropas imperiales del mariscal Soult, entre enero y marzo de 1811, así como de su épica defensa a cargo de los infantes, artilleros, zapadores y minadores españoles al mando del bravo general Rafael Menacho y Tutlló.[4]

La razón de dicha excepcionalidad no está sino en que Marcos Fernández formó parte de la guarnición española durante los cuarenta y cinco días del Sitio. Lo que allí vivió, en el desempeño de su oficio de Comisario de Guerra habilitado y Oficial de Intendencia, le dejaría tal impresión de vivencias y sensaciones, que, fruto de todo ello, serían las cuarenta y ocho páginas manuscritas de su Itinerario que dedica con gran detalle al Sitio de Badajoz.[5]

Dicho episodio de la Guerra de la Independencia es bien conocido, sin embargo, el relato de Marcos Fernández Blanco destaca y llama la atención al lector por su viveza y realismo, desde la violencia, para nada complaciente, de los combates, a la rutina de los bombardeos sobre las murallas y sobre la propia ciudad, con pormenores y pinceladas que nos enmarcan aquellos hechos en toda su crudeza y humanidad, muy lejos de decimonónicas y mitificadoras épicas de historiadores de salón.

Creemos no equivocarnos al asegurar que este relato, nunca publicado, ayudará a su mejor conocimiento, mostrando y aclarando nuevos hechos y matices, así como planteando otros posibles interrogantes, sobre aquellos Cuarenta y Cinco días de 1811 en Badajoz.


Biografía del Comisario de Guerra y Oficial de Hacienda
Marcos Fernández Blanco.

“Se hallaba Señor en el año de 1808 próximo a concluir la Carrera de Leyes que había seguido en la Real Universidad de Valladolid quando la Nación llamó a sus hijos para la defensa y la libertad de V. M. desde cuyo momento no se separó de los Exércitos Nacionales”[6]

Así nos relata el estudiante leonés Marcos Fernández Blanco como vivió el comienzo de la Guerra de la Independencia en la primavera de 1808. Marcos provenía de una familia de acomodados propietarios agrarios en la fértil ribera leonesa del Orbigo. Sus antepasados habían conseguido a comienzos del siglo XVI la carta de Hidalguía y de Mayorazgo, y era tradición familiar que los varones cursaran, también, la carrera Eclesiástica o la de Leyes. El padre del autor del Manuscrito, Domingo Fernández Blanco (1758 – 1826) sería Gobernador de la Villa de Hospital de Orbigo, sita en el Camino Real entre Astorga y León.[7]

Marcos Fernández nació en dicha villa el 31 de agosto de 1786[8]. Tras pasar sus años de infancia y mocedad entre el Orbigo y León, iniciaría sus estudios de Leyes en Valladolid. El interesado consignaría en un extracto de mayo de 1820, junto con sus Méritos y Servicios en el Ejército, haber cursado en total dos años de Filosofía y Geografía, cuatro de Leyes Romanas y grado de Bachiller y otros cuatro años de Leyes del Reyno y Economía Política.[9]

Como hemos señalado, el comienzo de la guerra le sorprendería en Valladolid, aunque por alguna razón, que al día de hoy se nos escapa, Marcos no se alistó bajo las armas sino que (tal vez debido a su formación académica y especiales aptitudes), sus superiores juzgaron más útil que sirviera a la causa patriota en el ramo de la Intendencia Militar. Así da comienzo Marcos su Itinerario manuscrito:


“En 30 de mayo principió la Revolución en Valladolid; y el 5 de junio se formó el Batallón de Escolares de la misma Universidad; el 9 se acampó en el Puente de Cabezón y el 12 a las nueve fue la batalla en que a media hora de fuego se dispersó todo el Ejército compuesto de 5.000 paysanos, pereciendo muchos de estos y ahogados la mitad del batallón de Escolares por haber sido cortados en la retirada al puente…”[10]

Así, el 1 de julio de 1808 Marcos sería nombrado por José María de Arce[11], en el Cuartel General de Benavente, Oficial de la Secretaría de Intendencia de un Ejército de Castilla que comenzaba a formarse apresuradamente con una amalgama de regulares, voluntarios, conscriptos y veteranos licenciados.

Tras la primera campaña de Medina de Rioseco[12], Marcos sería nombrado Comisario habilitado de la 2ª División del Ejército de Castilla[13]. En dicho puesto asistiría a la desastrosa campaña de octubre y noviembre de 1808 en la defensa de Logroño y que llevaría a la disolución de aquel Ejército por Castaños, el cual licenciaría a buena parte del Estado Mayor[14], la Intendencia y la Oficialidad excedentes de los regimientos de Voluntarios que Cuesta había levado.[15]

Tras estos hechos, la poderosa contraofensiva imperial del invierno de 1808 desde el río Ebro, llevaría a Marcos Fernández y a su superior José María de Arce a retirarse hacia Madrid, llegando a la Villa y Corte el 2 de diciembre (apenas tres días antes de la entrada del propio Bonaparte[16]) siendo arrestados por sospechas de ser agentes afrancesados:

“Certifico que don Marcos Fernández Blanco, se halló en el Ejército llamado de Castilla, desde el principio de la Revolución en Valladolid, hasta que aquel se extinguió por haberse incorporado al del Centro; en él estuvo agregado en la Intendencia que estaba a mi mando, y en algunas ocasiones ejerció funciones de Comisario en las Divisiones, habiendo entrado conmigo en Madrid el día dos de Diciembre de 808, a la retirada del Exército y sufrido unas quantas horas de prisión en un calabozo por habernos tenido por sospechosos unos Paisanos que nos condujeron arrestados desde las Ventas de Alcorcón, de cuya prisión salimos luego que una Junta que había en aquella villa supo quienes éramos, y yo lo hice el día cuatro de la misma al punto que se abrió la Puerta de Segovia, creyendo lo ha ejecutado igualmente Blanco según las noticias que he tenido, y parajes a donde supe posteriormente que se hallaba, y a solicitud del citado Blanco doy la presente”[17]

Son conocidas sobradamente, tanto la ocupación francesa de Madrid como la infructuosa contraofensiva del Emperador hasta las murallas de Astorga, en las navidades de 1808, en pos de las tropas aliadas del general John Moore y las españolas del marqués de La Romana. Esta última llevaría a la invasión de Galicia por los mariscales Ney y Soult. Hasta julio de 1809 perdemos la pista de Marcos Fernández. Hemos de suponer que lograría regresar a su casa en Hospital de Orbigo, ahora en la zona ocupada de León. Desde allí hay que pensar que, a las pocas semanas, decidiría reincorporarse a las fuerzas españolas más cercanas que no eran otras que los restos del animoso Ejército de la Izquierda del marqués de La Romana refugiado en Galicia. Sabemos que tras lograrlo, asistiría a los combates de las fuerzas patriotas contra la guarnición imperial de Lugo entre el 19 y el 21 de mayo de 1809.

Sería el 1 de Julio cuando recibiría el nombramiento de 2º Comisario de Guerra habilitado en el Ejército de la Izquierda. A partir de ese momento seguiría en todo momento a este Ejército que lograría, con la ayuda del Pueblo Gallego, la expulsión francesa de Galicia.

Marcos Fernández acompañaría al Ejército de la Izquierda, ahora al mando del Duque del Parque, en la ofensiva hacia Castilla la Vieja a finales de 1809 y que fructificaría, inicialmente, en las victorias de Tamames y Medina del Campo, para culminar en la épica derrota de Alba de Tormes del 28 de noviembre.[18]

Retirado con los restos de las Divisiones del Ejército de la Izquierda sobre Ciudad Rodrigo y Portugal, el 1 de junio de 1810 sería nombrado Marcos Fernández 1º Comisario de la 1ª División del Ejército[19], operando con ella, y a las órdenes de los generales Javier Losada[20] y Juan José García[21], en Extremadura y Andalucía Occidental. Con ella estaría presente en las acciones de Jerez de los Caballeros (5 de julio) y Fuente de Cantos (14 y 15 de septiembre).

Tras el decreto del Consejo de Regencia del 16 de diciembre de 1810 que reorganizaba todas las fuerzas militares patriotas, las tropas de los antiguos Ejércitos de la Izquierda y de Extremadura, pasarían a denominase 5º Ejército, siguiendo al mando del marqués de La Romana[22], y a su fallecimiento de su segundo, el Teniente General Gabriel de Mendizábal e Iraeta.[23]

El mejor resumen de la trayectoria y servicios del joven Comisario hasta llegar a la plaza de Badajoz nos los presenta su superior, el Intendente del 5º Ejército, Manuel de Michelena:

“Certifico que el Comisario de Guerra habilitado don Marcos Fernández Blanco entró a servir en este Ejército en julio de mil ochocientos nueve demostrando su amor a la patria, sirviendo sin sueldo alguno hasta que ocupada su casa por los enemigos en ochocientos diez, y no pudiendo percibir socorro de ella, le señalé el que disfrutaban los demás de su clase para que atendiese a su subsistencia. En el tiempo que ha estado a mis órdenes ha desempeñado muy a mi satisfacción los encargos siguientes:

En Septiembre de 809 fue destinado a auxiliar los trabajos del Comisario de la 1ª División al paso de ella al Reino de Portugal en la clase de Ayudante o segundo Comisario.

Desde el mes de Octubre hasta Enero de 810 desempeñó varias Comisiones relativas al acopio de víveres para el Ejército que se hallaba en la mayor miseria, y en ellas acreditó su celo, su actividad y honradez, sacando granos y comestibles aún de los países subyugados por el enemigo.

En primero del referido mes de Enero, fue nombrado Ayudante de Comisario del Cuartel General y viendo su buen desempeño y conocimiento, le habilité de Comisario de Guerra en primero de junio del mismo año con destino a la 1ª División de Extremadura que operaba en las Sierras de Jerez de los Caballeros; en ella prosiguió acreditando el mayor celo y actividad para proporcionar la subsistencia de dicha División a pesar de estar continuamente a la vista del enemigo, acreditándolo muy particularmente en la acción del cinco de Julio sobre el referido punto de Jerez.

En primero de Agosto fue reunida dicha División al Exército con el nombre de Segunda Brigada de la 1ª División, en la que prosiguió en la misma clase hasta que perseguida por los enemigos en seis de Enero de este año (1811) entró en la plaza de Badajoz en la que sufrió todo el Sitio”[24]

Este famoso sitio llevado a cabo por el mariscal Soult formaba parte de una contraofensiva imperial, ordenada por Bonaparte desde París, contra las fuerzas españolas asentadas en varias plazas fuertes en la raya de Portugal a fin de apoyar a las fuerzas francesas de invasión de Portugal del mariscal Andrée Massena, las cuales llevaban varios meses detenidas ante las fortificaciones de Torres Vedras.

Badajoz constituía, junto con Elvas (su homóloga portuguesa), la llave de la ruta de invasión de Portugal desde Andalucía y era una gran fortaleza levantada durante los siglos XVII y XVIII. La ciudad estaba protegida por dos fuertes (Pardaleras y Picuriña) en la orilla sur del Guadiana y por otro llamado de San Cristóbal en una colina en la orilla norte del río. Otra cabeza de puente protegía el puente sobre el Guadiana.

La guarnición constaba de 5.000 hombres al mando del mariscal de campo Rafael Menacho y Tutlló con unas 170 piezas de artillería (en las semanas siguientes otros 4.000 hombres del Ejército de Extremadura la reforzarían)[25]. Por su parte, las fuerzas de Soult se componían de 15.000 soldados (con un poderoso tren de sitio de 54 piezas de artillería).

El Sitio tuvo cuatro fases:

  • En la primera (del 27 de enero al 5 de febrero) Soult se limitó a bloquear de forma incompleta la plaza por su falta de efectivos (pues había tenido que destacar a los 5.000 hombres de la División de Gazan para alejar de la zona a las fuerzas del general Ballesteros).

  • La segunda finaliza con la batalla del Gévora, el 19 de febrero. En ella Soult (con Gazan ya de regreso) consigue derrotar al Ejército de Extremadura del general Mendizábal que acudía en socorro de la Plaza.

  • La tercera comprende todos los combates y trabajos del asedio en sí mismo (del 20 de febrero al 3 de marzo) que culminan con la muerte del general Menacho y su sustitución por su segundo, el general José Imaz y Altolaguirre (éste brigadier había logrado entrar en la ciudad con una fuerza de socorro el 6 de febrero, mandando dos exitosas salidas contra las fuerzas sitiadoras que le valdrían su ascenso a mariscal de campo durante el mismo Sitio).

  • La cuarta finaliza con la rendición de la ciudad tras un Consejo de Generales el día 10 de marzo que consideró indefendible la plaza tras haber abierto los franceses una brecha de 30 metros en sus murallas.

Los españoles sufrieron durante el Sitio 1.850 bajas y cerca de 8.000 prisioneros (de ellos 1.100 heridos y enfermos en los Hospitales de la Plaza). Las bajas francesas llegaron a los 2.000 hombres fuera de combate.

Respecto a nuestro Comisario Marcos Fernández, éste permanecería en la ciudad durante todo el asedio desempeñando su trabajo de intendencia:

“…en lo perteneciente a la subsistencias de la Guarnición, en cuyo encargo me consta haber llenado todo su deber, ya pasando las Revistas de presente a su División, y ya sacando por las casas la subsistencia para la tropa, a pesar del vivo fuego de los enemigos, habiendo acreditado su patriotismo con haberse fugado de los enemigos a los seis días de ocupada la Plaza”[26]

Efectivamente, Marcos Fernández, al no ser estrictamente personal militar, lograría, de manera sorprendente, un pasaporte del nuevo gobernador militar francés para encaminarse hacia Madrid. Sin embargo, nuestro Comisario de Guerra se dirigiría en dirección opuesta, hacia Portugal, marchando hacia el sur y volviendo a entrar en España en Paymogo (Huelva). Así nos lo relata el mismo Marcos en su Itinerario:


“Temeroso de las órdenes de Soult por las que todo individuo del Ejército debería ir prisionero a Francia con él, dispuse mi salida con pasaporte del Gobernador francés para Madrid, por Sevilla el 19 por la tarde”[27]

Tras contactar con las fuerzas de la División Ballesteros, éste general le ordenaría pasar a Cádiz. Reanudada la marcha, el 25 de marzo entraba en Ayamonte, donde embarcaría en el místico el “Vizcaíno”. Tras varias peripecias lograrían burlar el bloqueo y a los corsarios franceses, consiguiendo entrar en Cádiz el 4 de abril. Allí sería de nuevo destinado, a las pocas semanas, a Extremadura para incorporarse a los restos del 5º Ejército, que volvía a reconstituirse. Así, el 11 de septiembre lo encontramos destinado de Comisario de Guerra en el Cuartel General del 5º Ejército, y el 3 de octubre sería nombrado Oficial de Tercera Clase, agregado a la Secretaría de la Intendencia del mismo; puesto que desempeñaría hasta el verano de 1813. Seguidamente y, durante ocho meses, pasaría a realizar tareas administrativas en un Valladolid ya liberado definitivamente de fuerzas imperiales.

Sin embargo, el final del conflicto le volvería a encontrar sirviendo (los últimos tres meses de la contienda) en un Ejército de Campaña, el famoso 4º Español (heredero operativo de los viejos Ejércitos de Galicia, Castilla la Vieja, Asturias y Extremadura del principio de la guerra). Con él entraría en Francia hasta llegar a la última y sangrienta batalla de la guerra, Toulouse, el 10 de abril de 1814.

Así lo certificó su nuevo superior Ramón de Aldasoro, Intendente General del 4º Ejército, en el Cuartel General de Irún el 27 de Septiembre:

“Marcos Fernández Blanco… siguió constantemente los movimientos del Ejército desde su entrada en Francia desempeñando las comisiones que le conferí antes y en la misma batalla del diez de abril del corriente año, dada a la vista de Tolosa. Habiéndole además encargado la compra de calzado de que carecía la Tropa, que evacuó a mi satisfacción, así por haber reunido una buena porción de zapatos en época tan crítica, como porque en todos los Pueblos que recorrió observó una conducta propia de la delicadeza de su trato” [28]

Acabado el conflicto con la abdicación de Bonaparte, el 1 de julio de 1814, Marcos Fernández ejercería, durante casi tres meses, el cargo de Ministro Principal de Hacienda de la Provincia de Alava, y luego de la de Vizcaya, durante once meses más[29]. En este intervalo serviría igualmente en el Ejército de Observación de Navarra durante el breve Imperio de los Cien Días en 1815.

Durante la posguerra Marcos Fernández desempeñaría varias comisiones como las de Oficial Mayor para la liquidación de atrasos en los Ejércitos de Castilla la Vieja y la Nueva entre 1816 y 1819. En 26 de mayo de 1820, recién iniciado el Trienio Liberal y después de 12 años de servicios y ante una petición expresa al Rey, Marcos recibiría oficialmente el nombramiento de Comisario de Guerra que siempre había desempeñado accidentalmente.

En estos agitados años del Trienio y merced a la influencia de su futuro suegro y paisano, el Diputado liberal moderado Felipe de Sierra y Pambley[30], Ministro de Hacienda entre febrero y agosto de 1822 (en el Gobierno de Martínez de la Rosa), Marcos Fernández recibiría el ascenso a Oficial de la Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda en el mes de mayo de dicho año.

Sin embargo el Trienio tocaría a su fin con la intervención de la Santa Alianza en España. La reposición del absolutismo en octubre de 1823 llevaría a un grave revés profesional y personal a Marcos Fernández. Su suegro no llegaría a sufrir la dura represión absolutista pues fallecería por enfermedad en Madrid en el mes de junio de ese mismo año (cuando las tropas del duque de Angulema llevaban ya un mes en la Villa y Corte). Marcos sería expulsado de la Administración Militar, quedando en la situación de Cesante en espera de Purificación, el 1 de octubre; situación que se prolongaría durante cinco años.[31] En el intermedio pasaría por duros trances como la confiscación de bienes adquiridos en las desamortizaciones y el tener que malvender propiedades para sobrevivir, incluso sería brevemente detenido reteniéndosele libros prohibidos como Decretos de las Cortes, y obras de Martínez Marina y de Francisco Cabarrús.[32]

A pesar de todo, Marcos contraerá nupcias el 31 de agosto de 1824 con la hija del fallecido Ministro Pambley, María Sierra Pambley.[33] Con ella recorrería cuatro duros años hasta conseguir ser readmitido como Comisario de Guerra para la Provincia de León el 15 de noviembre de 1828.

Tras la muerte de Fernando VII su situación, como la de tantos liberales, mejorará. Así, en julio de 1834 Marcos Fernández sería elegido en las votaciones para Procuradores a la Cámara baja de las Cortes del Estatuto Real, en su primera legislatura (1834 – 1836), como uno de los cuatro representantes de la Provincia[34]. Ello le llevaría a abandonar definitivamente la Administración Militar para integrase en el Ramo Civil de la Real Hacienda.

Sería a partir de estos años en que Marcos Fernández se haría retratar, y lo haría con el uniforme de Comisario de Guerra. Dicho retrato (en el que aparenta ya una edad madura) se conserva en la Fundación Sierra Pambley y en él podemos observar las tres condecoraciones que Marcos Fernández recibió por sus servicios durante la Guerra de la Independencia: las Cruces de Tamames, Medina del Campo y Toulouse.[35]

No acabaría aquí la carrera profesional de nuestro biografiado, sino que a punto de cumplir los 50 años de edad, sería nombrado Intendente de la Provincia de León por el célebre Ministro de Hacienda (y posterior Presidente de Gobierno) Juan Alvarez Mendizábal el 30 de abril de 1836 (apenas quince días antes de que el mismo fuera cesado por la Regente Mª Cristina).

Sin embargo el cargo de Intendente le duraría poco a Marcos Fernández a causa del único “borrón” en su vida profesional. Este tendría lugar con la entrada en León de la expedición del general carlista Miguel Gómez el 2 de agosto. Sin fuerza militar para defender la ciudad, las autoridades Cristinas (presididas por el Jefe Político Miguel Dordá y por el propio Marcos) reunidas de urgencia en la Diputación, acordarían abandonar la capital retirándose a Valencia de don Juan poniendo a salvo los caudales del Tesoro Público[36]. Sin embargo, una gran cantidad de existencias de pólvora no pudieron retirarse y cayeron en manos de los carlistas. Ello llevaría al cese fulminante de Marcos como Intendente de León el 29 de agosto de ese mismo año de 1836. A pesar de ello, su amplia trayectoria de honradez y eficacia profesional llevaría a que el Tribunal que le juzgó diera por sobreseído el caso en junio de 1837 (aunque sería condenado a pagar las costas).[37]

Sin embargo, Marcos Fernández Blanco no se reintegraría en la Administración, aceptando ser declarado Cesante en septiembre de 1838 con la mitad de sueldo de Intendente (17.500 reales anuales).[38]

En sus últimos ocho años de vida Marcos Fernández seguiría dedicado a actividades políticas, llegando a desempeñar el cargo de Jefe Político de la Junta de Gobierno de León, aunque solo durante un mes, al ser sustituido tras la caída del Regente Espartero en el verano de 1843. Finalmente, Marcos Fernández Blanco fallecería el 7 de abril de 1846 en su villa natal de Hospital de Orbigo.

Uno de sus hijos, Francisco Fernández Blanco[39], abogado y político liberal republicano, diputado en Cortes y filántropo adscrito al krausismo, crearía en 1886 en León la Fundación Sierra Pambley dedicada a la promoción de la Educación e Instrucción Públicas en la Provincia.

Como colofón de la vida de Marcos Fernández, las siguientes palabras de sus superiores durante la Guerra de la Independencia pueden servir para valorar a un hombre honrado, excelente funcionario y servidor del Estado, que al igual que los soldados a los que siempre trató de alimentar, vestir y alojar (en medido de tantas miserias y adversidades), recorrería toda España, durante la Guerra de la Independencia, hasta pisar suelo francés…

“Este individuo es tanto más recomendable por su conducta y buenas costumbres que le acompañan, cuanto por no haber dado el menor motivo de queja durante el tiempo que sirve a mis órdenes, buscando siempre la equidad en cuantos repartos de víveres ha hecho para el mantenimiento de sus Divisiones en los Pueblos que se le señalaban. Por todas estas razones, no puedo menos de juzgarle merecedor de las gracias y dones que Su Majestad se digne dispensar a los beneméritos”[40]

El mismo Marcos Fernández resumió, de la mejor manera, su paso por la Guerra de la Independencia:

“Acompañó al Exército y participó de sus miserias y desgracias en España y Portugal los años de 1809, 1810 y 1811, así como de sus glorias en los del 1813, 1814 y 1815 en Francia” [41]





Trascripción del Diario Original.

Año de 1811. Mes de marzo

SITIO DE BADAJOZ

Año de 1811


ENERO.

Día 5. A las cuatro de la tarde, perseguidos por lo enemigos emprendimos la retirada.

- Lobón 4 leguas.

- Talavera la Real 2 leguas.

Día 6. Badajoz 3 leguas.

El 8 principió el sitio de la Plaza de Olivenza. El 22 capituló quedando su guarnición prisionera de guerra.

El 23 pasé a Yelves a asuntos del servicio. Siendo una de las plazas más fortificadas de la Península, con dos fosos, tres baterías en cada baluarte y dos famosos castillos, uno el inexpugnable Alipe y otro el de la Concepción.

Día 24. Badajoz.

Día 26. Por la mañana se presentaron los enemigos en partidas de guerrilla de caballería e infantería sin parar de hacer fuego a las nuestras en todo el día, y por la noche se aumentó hasta el fuerte de Pardaleras.

Día 27. Prosiguieron las guerrillas como el día anterior, sin presentar sus fuerzas, y solo la caballería pasó el Guadiana por más abajo del puente en número de 1.200 a cortar los caminos de Yelves y de Campomayor.

Día 28. Cortaron toda comunicación de la Plaza y a las doce se presentó un parlamentario intimando la rendición, a lo que se le respondió no volviese parlamento alguno, pues no se oiría y se le haría fuego.

Día 29. Al amanecer, aparecieron tres espaldones y principio de sus trabajos en el cerro del Viento, siendo continuo todo el día el fuego de cañón y mortero de la Plaza para deshacerlos.

Día 30. Prosiguieron los trabajos, con cinco troneras en el mismo punto, y los fuegos de la Plaza con más actividad que el día anterior; apareció también la paralela principiada al puente de (espacio en blanco) que traía la dirección al fuerte de Pardaleras.

Día 31. Viendo lo mucho que adelantaban la paralela que se dirigía a Pardaleras se dispone una salida que se verifica a las tres de la tarde en número de 600 hombres, al mando del coronel de Voluntarios Catalanes Bascourt[42] con el fin de deshacer sus trabajos y después de media hora de un fuego vivísimo de fusilería y artillería cargaron 1.500 franceses que obligaron a retirarse a la Plaza, siendo mucha la pérdida de los enemigos y la nuestra, la del comandante que quedó muerto en el campo y 70 hombres entre muertos y heridos.


FEBRERO

Día 1. Siguen sus trabajos con la mayor actividad aproximándolos lo posible al fuerte de Pardaleras, y nuestra artillería sin parar en todo el día.

Día 2. Se dispuso una salida de 2.000 hombres para destruir el espaldón de Pardaleras; la que no se verificó por haberse pasado un sargento de Mallorca a los enemigos e informados de todo estuvieron toda la tarde sobre las armas.

El fuego de cañón fue muy vivo toda la tarde y se les desmontó un obús que presentaron contra la Picuriña.




Día 3. A las tres de la tarde se verificó la salida. Se deshizo parte de espaldón, se cogieron muchos útiles y fusiles; pero habiendo cargado tres columnas enemigas tuvieron que retirarse dejando la zanja llena de sangre de unos y de otros. Nuestra pérdida fue de 152 hombres. Enseguida principió el fuego de balarrasa y granada contra la Plaza y cada media hora una bomba, sin parar en toda la noche hasta las seis de la mañana.

Día 4. Adelantaron la paralela a pocas varas de Pardaleras; y en todo el día no pararon los fuegos de la Plaza a fin de destruirla, y (a) la batería que apareció a la caída del cerro del Viento.


A las ocho de la noche principiaron a hacer fuego contra la Plaza tres morteros y dos obuses y hasta las diez cayeron 96 bombas y granadas, sin más desgracia que cuatro heridos y una casa quemada. A las nueve y media de la noche cayó una bomba en la alcoba que dormía Mendizábal[43], estando él en la sala inmediata a su rasero; y a las doce salió para Yelves a recibir las dos Divisiones del Ejército que venían de Lisboa.

Día 5. A las diez de la mañana principiaron a hacer fuego las baterías del cerro de San Miguel, el Almendro y de los Hornos, las dos últimas a la Picuriña y la primera a la casa del Tinoco. Toda la tarde y noche hizo la Plaza un fuego muy vivo. A las once de la noche principiaron a echar bombas y granadas, y en hora y cuarto cayeron quarenta y siete, sin hacer más daño que tres heridos.

Día 6. A las dos de la mañana camparon al fuerte de San Cristóbal las Divisiones de La Carrera, España y Virues con toda la Caballería, persiguiendo ésta a la francesa hasta las inmediaciones del Montijo. La Plaza hizo bastante fuego todo el día a las baterías y trabajos de los enemigos. A las tres de la tarde cargó la caballería francesa sobre el puente Xevora que tuvieron que abandonar. A las once y media de la noche principió el bombardeo y en dos horas y media echaron 86 bombas y granadas.

Día 7. A las diez de la mañana avanzó toda la caballería francesa por el camino de Campomayor e inmediaciones del castillo de San Cristóbal, por haber entrado toda nuestra tropa dentro de la Ciudad y no verificada la salida proyectada para ayer a las cinco de la mañana, se dispone a las once y media de esta, a cuya hora salieron las tropas por la puerta de la Trinidad mandadas por los generales España y La Carrera, las que se apoderaron a la bayoneta de las baterías de San Miguel y cerro del Almendro que tenían un cañón y un obús cada una, jamás se vio un fuego más vivo, ni más valor en los Soldados que a pecho descubierto subiesen los dos cerros despreciando la metralla que de frente despedían los cañones; pero no habiendo sido socorridos ni sostenidos por la Caballería que se quedó junto a la casa de Tinoco, y siendo reforzados los enemigos por tres columnas que pasaron del camino de Valverde, tuvieron que abandonar los puntos que tanta sangre les había costado, con el sentimiento de no clavar las piezas, por no llevar los clavos a prevención, haciendo éstas en la retirada mas estrago que cuando avanzaron.

Al mismo tiempo, por la parte de Pardaleras se sostenía un fuego bastante vivo por los regimientos de Sevilla y Valladolid al mando de Imaz. A las dos de la tarde, hora en que todas las calles estaban llenas de los heridos que conducían a los Hospitales, principió el bombardeo, echaron 52 e hicieron bastante daño. A las once y media de la noche repitieron el bombardeo con 87 bombas. En este día tuvimos la pérdida de 600 heridos y 400 entre muertos y extraviados. El Pueblo bastante amedrentado y dos casas quemadas.

Día 8. Desde el amanecer estuvo toda la Tropa sobre las armas con el ánimo de hacer otra salida, que no se verificó. A las diez de la noche principió el bombardeo y echaron 47.

Día 9. Al amanecer salió el Exército con la caballería a los cerros de San Cristóbal. Batieron (a) la caballería francesa que estaba sobre el camino de Campomayor y a las once de la mañana pasó el Gévora en donde con más actividad y más determinación hubiera quedado prisionera. Campada parte de nuestra tropa sobre el puente del Gévora, principió sus trabajos para defenderlo, haciendo trincheras, parapetos, etc.

Los enemigos aumentaban sus trabajos en demasía; la trinchera de Pardaleras se hallaba en la tercera paralela y los fuegos de la Plaza no podían hacerla daño alguno.

Más de 2.000 familias de la Plaza salieron para Campomayor. A las 8 de la noche principió el bombardeo y echaron 37.

Día 10. Prolongada la paralela hasta el río apareció por la mañana una batería con un cañón a la orilla con dirección al Puente. La Plaza la hizo un fuego muy continuo y bastante daño. A las 9 de la noche salieron dos barcas para Yelves. En esta noche echaron 40 bombas.

Día 11. Los enemigos adelantaban sus trabajos con la mayor actividad, a pesar de los fuegos de la Plaza. A las dos y media de la tarde principió un fuego muy vivo de cañón contra el fuerte de las Pardaleras. Quebrantaron toda su estacada y le quitaron los pocos fuegos, que por haberse aproximado demasiado, le habían quedado. Las muchas balas de cañón que pasaban por encima del fuerte, cruzaban por la parte de Santo Domingo y Puerta de Palmas, lo que puso en bastante consternación al Pueblo. En toda la tarde no paró un momento el fuego de cañón y de fusil, por una y otra parte; y a las siete de la noche atacan tres columnas el fuerte por todas partes, y después de una hora de un vivísimo fuego de fusil, asaltan la estacada, ocupan la gola por el rastrillo, y revueltos españoles y franceses queda toda la guarnición prisionera.

La oscuridad de la noche, la proximidad a la Plaza, y el denso humo del fuego, proporcionaron ocasión para venirse a la Plaza mucha parte de la guarnición, perdiendo a pesar de esto 168 hombres.

Perdido el fuerte, se mandó a la batería del Pilar y baluarte inmediatos, no parasen el fuego hasta no demolerlo y a pesar del vivo fuego que toda la noche se le hizo no dejaron los enemigos de trabajar en él. Durante el asalto tiraron a la plaza 38 bombas.

Día 12. Al amanecer principió de nuevo el fuego de la batería del Pilar, compuesta de cinco cañones de 24 y los baluartes, contra Pardaleras y a pocas horas fue cuasi demolido, sin que por esto dejasen los franceses de proseguir sus trabajos detrás de él.

Día 13. Nuestras baterías siguen destrozando el fuerte y cuantas obras intentan hacer en él los enemigos. El baluarte de San Vicente ha echado granadas a la batería del río con mucho acierto.

Día 14. A las ocho de la mañana principió un fuego de cañón muy vivo contra la Picuriña por espacio de dos horas. La cortadura que hace tres días se ha empezado a la puerta del Pilar, por estar este punto amenazado de brecha, se halla en muy buen estado; esta batería y baluartes inmediatos han hecho fuego toda la noche a Pardaleras, a fin de impedir los trabajos de los enemigos que se descubrían por medio de las balas de iluminación y haciéndoles mucho daño.

Día 15. Los enemigos adelantan sus obras lo posible, sin haber tirado un tiro en todo el día. Se trabaja día y noche en la cortadura del Pilar, y se aumentan baterías contra Pardaleras.

Día 16. Todo el día se ha hecho un fuego de cañón muy vivo a los enemigos; y estos trabajando con la mayor actividad sin tirar un tiro. Se piensa estar haciendo alguna batería tras de Pardaleras.

Día 17. Todo tranquilo hasta las once de la mañana que principiaron a echar granadas al Pueblo, una cada media hora. A las seis de la tarde se ha principiado al frente de Pardaleras un fuego de fusil muy vivo. Se les ha echado algunas granadas y bombas con mucho acierto y se cree hayan tenido mucho daño.

Día 18. A las nueve principiaron a echar algunas granadas. Siguieron todo el día con algún intermedio en cada una. La paralela de la derecha de Pardaleras se prolonga bastante. Desde la batería de Pardaleras tiraron los enemigos algunas granadas a nuestro Ejército que se hallaba campado en las alturas de San Cristóbal, por lo que inmediatamente lo trasladaron a San Engracia o línea de Bervic.

Día 19. En la noche de ayer se sostuvo un fuego de fusil y de cañón muy vivo, sobre la Puerta del Pilar; y mientras tanto disponían los enemigos como decidir la suerte de la Plaza batiendo al Ejército Español que, por algunas granadas que cayeron en el campamento de las alturas de San Cristóbal, fue mudado a las de Santa Engracia. Con efecto habilitan las tres barcas que habían reunido a la izquierda del Río, enfrente de los olivares que salen al camino de Calaverilla, y en esta noche principiaron a pasarla Infantería con algunas piezas de Artillería y demás cosas necesarias para tan arriesgada empresa. Nuestro Ejército se hallaba al amanecer con la mayor tranquilidad, quando se presentan tres columnas de Infantería que habían pasado el Gévora, dándoles el agua por la cintura, y toda su Caballería por la derecha, y dos columnas de Infantería más quedaban de reserva a la orilla del mismo río. Principian a marchar en batalla, las tres columnas de Infantería con cinco piezas de artillería, y toda su Caballería a ocupar el camino de Campomayor, dejando caer una partida hacia el de Yelves. Nuestra Caballería que ocupaba la izquierda con la caballería portuguesa, no esperaron siquiera a reconocer la francesa, pues a todo escape huyeron los primeros a Campomayor y los segundos a Yelves. Mientras tanto la Vanguardia se batía con el mayor denuedo, arrollando tres veces a los franceses que la atacaron. Enseguida cargan a la 2ª Brigada de la 1ª División a fin de cortarla la comunicación con el castillo de San Cristóbal y la ponen en derrota quedando la mayor parte prisionera; a la 1ª Brigada de la misma la sucede otro tanto a excepción del regimiento de la Unión, cuyo coronel[44] lo puso en retirada con oportunidad. La 2ª División llena de desorden y confusión pierde su artillería y tratando de formar el cuadro es derrotada y hecha prisionera con el general Virues que la mandaba.[45]

El Cuartel General se acoge al regimiento de la Unión que iba en retirada, la caballería francesa lo ataca y es rechazada con bastante pérdida. Reunida toda ésta lo ataca de nuevo al cortijo de la Encomienda, forma el cuadro y los rechaza por tres veces que quisieron destruirlo, con la pérdida de 160 caballos.

Mientras tanto, la Infantería francesa ocupa las alturas, recoge las tiendas de campaña, víveres, once piezas de cañón y 5.000 prisioneros que fueron el resultado de esta jornada.

La Plaza desmayó bastante al ver la suerte tan desgraciada de aquellos en quienes tenían la confianza de su defensa. El castillo de San Cristóbal y baterías del río hicieron bastante fuego todo el día a los prisioneros que pasaron por el Gévora.

Los franceses que sitiaban, aunque contentos con la victoria de los que operaban por la derecha del Guadiana, no dejaban sus trabajos adelantándolos cuanto era posible.

Día 20. Al amanecer se descubren los trabajos hechos por los enemigos en la altura de Santa Engracia y todo el día han seguido perfeccionando sus reductos a pesar de los fuegos de la Plaza, cayendo muchas bombas con acierto.

A las nueve de la mañana principiaron los enemigos a echar bombas y granadas y a las 15 (tres de la tarde) se les tiró una bomba con tal acierto que desde la Plaza se oyó el golpe que dio al caer en alguno de sus morteros, de cuya batería se vieron salir corriendo a los artilleros y no volvieron a tirar en todo el día, se cree haya quedado inutilizada.

Esta tarde llegó la noticia de haber llegado a Yelves Mendizábal con la Caballería y tres mil Infantes que ha podido reunir.

Día 21. Siguen los trabajos en la altura de Santa Engracia y en toda la circunvalación de la Plaza. A las doce y media principió el bombeo y en tres horas cayeron 57, las que hicieron bastante daño.

Día 22. Los enemigos han formado un hermoso campamento al Puente del Gévora con las tiendas cogidas el 19. Han principiado una paralela por la derecha de Pardaleras con dirección a la Picuriña, el fuego de la Plaza es continuo y cuasi general.

Día 23. Han concluido la paralela que principiaron ayer, y se les echa granadas de continuo y se ha principiado a usar de los pedreros. A la una de la tarde principió el bombeo y en dos horas cayeron 40; a las ocho y media principió otra tanda de 35. Se han pasado tres artilleros franceses y dicen mueren muchos en los trabajos de los fuegos de la Plaza por lo que sortean los Regimientos que han de venir a hacerlos.

Día 24. Todo está muy tranquilo, menos los trabajos que siguen con la mayor actividad. Se han visto muchos transportes de carros que pasan del camino de la Albuera al cerro del Viento. A las siete de esta noche salieron para la Picuriña diez piezas de Artillería, desde donde hicieron un fuego muy vivo toda la noche a las baterías enemigas hasta el amanecer que se retiraron; todos los campamentos se pusieron sobre las armas por si era alguna salida y se cree hayan tenido alguna pérdida.


Día 25. En este día han prolongado su línea hasta el río, desde donde mataron un caballo que salía del molino de harina. Todo el día se les ha hecho un fuego muy vivo de cañón y mortero con bastante acierto, pero a pesar de esto, sus trabajos no paran y siguen con la mayor actividad.

Día 26. A las cinco de la mañana tiraron los enemigos tres cohetes en el cerro del Viento, que era la señal para principiar los fuegos contra la Plaza; 18 cañones de a 16, a 12 y a 8, cinco obuses y tres morteros, estuvieron sin parar un momento, haciendo fuego, con toda la fusilería que estaba en las paralelas, hasta las once y media de la mañana: era un diluvio las bombas, granadas y balas que de toda clase caían. Nuestra baterías trabajaron a porfía, a pesar de que los enemigos tenían partidas de tiradores, cuasi a la misma entrada, que dentro de los pozos de lobo metían sus tiros por las troneras de los cañones, por lo que tomaron el arbitrio de cargarlos echándose a la larga debajo de ellos. A pesar de esto tuvimos 32 heridos y nueve muertos. Los enemigos debieron tener mucha pérdida, pues se les deshizo baterías enteras. Desde las doce a las siete de la noche siguieron haciendo un fuego sostenido de bala rasa. En todo el día tiraron las piezas siguientes:


Bombas………………152


Grandas…………… 658


Balas de Cañón……930

De la última clase no puede haber noticia exacta por la rapidez de las descargas y se cree exceda mucho.

Día 27. Al amanecer se rompió el fuego por nuestras baterías y los enemigos respondieron con los suyos, haciéndolo todo el día con cinco piezas de bala rasa y granada regulando en cada hora tres descargas.

Día 28. A las ocho de la mañana principiaron quince piezas a hacer fuego, a la cortina de San Francisco, pero la mayor parte de las balas pasaban por encima de la muralla y corrían todo el pueblo. Cada poco tiempo echaban alguna bomba o granada, de manera que no se podía andar por las calles. A las siete de la noche salieron los minadores y zapadores al foso para quitar los escombros de un poco de muralla que se había descarnado.


MARZO

Día 1. A las siete de la mañana principió un fuego de cañón muy vivo por el mismo punto; nuestra artillería les correspondía bien, pero habiéndose adelantado una compañía de tropas ligeras para hacer fuego desde la estacada del camino cubierto del foso, a las troneras de las baterías enemigas, se trabó un fuego de fusil muy fuerte y tuvieron que retirarse los enemigos y callar su artillería, pero por eso no dejaron de tirar hasta las tres de la tarde las piezas siguientes:


Bombas………………100


Granadas……………200 850


Balas de cañón…… 550

Día 2. Al amanecer se vio el principio de la cuarta paralela a cuatro varas de la estacada, y luego que la vieron los Granaderos del regimiento del Príncipe que estaban de avanzada asaltaron los parapetos, cogieron 153 útiles, que se les pagó a 20 reales cada uno, mataron al centinela que había dentro y sacaron tres franceses muertos en aquella noche. Enseguida se trabó un fuego de cañón vivísimo con 16 piezas en dos baterías. Nuestra artillería jugaba con la mayor viveza y a las once de la mañana les cayó una bomba en el repuesto que de ellas tenían en la batería de 10 piezas, que todas reventaron, se vieron tres artilleros en el aire y todas las piezas desmontadas con la batería destruida sin poder volver a hacer fuego. En seguida salieron los zapadores para limpiar los escombros de la muralla y merlones que habían caído en el foso del mismo cordón de ella. Nuestra artillería continuó haciendo fuego y puso muchas bombas con el mayor acierto en los trabajos de los enemigos.

Día 3. En esta noche adelantaron los enemigos el espaldón principiado a la misma estacada; toda la mañana hubo un fuego muy vivo de fusilería para sostener los enemigos sus trabajos, y desde la muralla jugaban los morteros y pedreros muy a menudo, y aunque se veían caer continuamente bombas, granadas y barriles de piedras dentro de sus mismos trabajos, y aún ver perecer muchos de ellos, no lo dejaban, por los sablazos que les daban sus oficiales. En todo el día echaron solo 15 granadas y 35 balas de cañón.

Día 4. Anoche adelantaron poco sus trabajos por el continuo y acertado fuego de nuestras baterías. Toda la mañana se les ha hecho un fuego de cañón bastante sostenido, y los enemigos sin tirar un cañonazo; y viendo lo mucho que se habían acercado a la muralla dispusieron los generales se hiciese una salida con el fin de destruir sus obras mas avanzadas. Con efecto, a las tres y cuarto de la tarde saltan la estacada las tropas dispuestas para la salida, a las órdenes del Teniente Coronel del Príncipe don (Rafael) de Hore. Un oficial es el primero que se tira al parapeto y le siguen sus granaderos, haciendo lo mismo toda la gente de la expedición en sus respectivos puntos. Sorprenden a los enemigos en sus trabajos, los primeros que encontraron fueron pasados a cuchillo y los últimos como en mejor disposición para escapar huyeron conforme estaban, los unos sin capote, otros sin casaca y cuasi todos sin fusil; nuestra tropa les persigue y ocupan las tres baterías que están al frente de San Francisco, abandonadas por los franceses aterrados con el asalto. A sablazos, obligan los oficiales a reunirse a aquella porción de dispersos detrás de Pardaleras y reforzados al cuarto de hora atacan los mismos puntos; mientras tanto, nuestros bizarros granaderos les clavan once piezas de cañón y morteros, mataron al comandante de Artillería y algunos artilleros, les cogen todo el botín y con el ansia de matar y coger cuanto encontraban, se olvidan los zapadores de su deber; pues yendo a deshacer los parapetos, no hicieron sino coger todos los útiles que encontraban en las zanjas para recibir el premio señalado y acabar de matar los franceses que habían dejado los granaderos.

Los enemigos avanzan con un fuego de fusil muy vivo, y la metralla de los dos obuses que tenían detrás de Pardaleras, y cuando nuestra tropa venía por el foso con los laureles de la victoria a buscar el premio de los 30.000 reales que el señor Gobernador había ofrecido siempre que tomasen alguna batería, acaece la siempre lastimosa y fatal muerte del valiente gobernador en el baluarte de Santiago por una bala de metralla que le pasó el costado izquierdo.

La pérdida de un hombre que creía le temían las balas ha impedido se celebre cual debía, tan brillante expedición, compuesta solo de 400 hombres, sin más pérdida que cuatro muertos y trece heridos, la de los enemigos ha sido de un Coronel, dos oficiales y 140, solo muertos, y seis prisioneros; once piezas de artillería clavadas, más de 200 útiles cogidos, con bastantes fusiles y aún víveres. Los enemigos prosiguieron haciendo fuego de bala y granada solo con tres piezas hasta el anochecer, y nuestras baterías lo hicieron toda la noche, usando también de los pedreros.




Día 5. Los trabajos de los enemigos siguen adelantándose con la mayor actividad en disposición que amaneció un parapeto sobre la misma estacada del camino cubierto. Todo el día se les hizo un fuego sostenido de piedras, bombas y granadas en sus trabajos, y no puede menos que hayan tenido mucha pérdida de gente

Día 6. Sigue la paralela sobre la estacada y ocupa ya las dos plazas de armas de los baluartes Santiago y San Juan, en donde se pensaba hacer una contramina para volar el cavallero[46] que está frente de Santiago, lo que no pudo verificarse por estar ya ocupadas por los enemigos. En esta tarde han hecho fuego a la Plaza con los morteretes, echando granadas a los baluartes, y de cuando en cuando, algunas bombas.

La fortificación interior de la Plaza está en la mayor fuerza. En Palmas se ha concluido la gran cortadura, en el mismo patio que abraza las tres avenidas. Se han cerrado de cal y canto los dos primeros arcos del puente, en el camino cubierto de San Vicente tres trincheras, en el campo de San Francisco otras varias, en los baluartes de Santiago, San Juan y cortina de San Francisco se principia una mina en cada uno, con tres ramales para volar la muralla en caso de ser asaltada.

Día 7. Los trabajos interiores de la Plaza siguen con la mayor actividad y fuerza. En el campo de San Juan se ha hecho una cortadura muy buena a la boca de la calle de Santa Catalina con su banqueta y un cañón, y otra igual a la calle de Lagares. Los enemigos no han hecho fuego sino por la tarde solo con los morteros y un cañón. Se dice están minando ya.

Día 8. En esta mañana apareció una batería de tres cañones sobre el mismo cavallero de la estacada que con tres morteretes y los espaldones cubiertos de fusilería, no dejaron de hacer fuego en todo el día, siendo de dos a cuatro de la tarde con la más grande actividad. Nuestras baterías hicieron bastante fuego de granada y bomba solamente. Se les desmontó un cañón por una bomba que cayó en la batería. Los enemigos también echaron bombas a la Plaza todo el día aunque con bastante intervalo de una a otra.

Día 9. A las cinco de la mañana rompieron el fuego los enemigos. Cinco cañones de 24 puestos sobre la estacada del foso para abrir la brecha. Seis morteretes para echar granadas, en la muralla y baluartes; tres baterías de tres piezas que batían la derecha del baluarte de San Juan, desde el camino de Olivenza; otras tres de frente, una con dos piezas, otra con diez y otra con tres que batían el todo de la cortina de Santiago y brecha. A la derecha de Pardaleras otra batería de dos obuses que tiraban metralla y granadas a la izquierda de Santiago. Otra de tres morteros que detrás del mismo Pardaleras no cesaban de echar bombas a la Plaza, y otra de un cañón a la izquierda de Pardaleras que tiraba al baluarte de San Juan. Todas estas baterías protegidas de la Infantería que estaba en los parapetos, trincheras y estacada, hicieron un fuego continuo por doce horas, de manera que obligaron cuasi a callar.


Día 10. Sigue el fuego con el mayor esfuerzo y en la misma forma, sin que por esto detengan sus trabajos pues en esta noche han abierto la contraescarpa, se han introducido en el foso y hecho su camino cubierto por medio del terraplén o revellín que está en medio del foso entre los dos baluartes y establecidos los cestones a pocas veras de la muralla.

El fuego era vivísimo y asolador. Las gentes, llenas de terror al horroroso estruendo que cerca de tres días estaban oyendo. La mayor parte de nuestros fuegos apagados y las baterías estropeadas, con medio lienzo de la cortina cuasi en tierra… cuando a las diez de la mañana, cesa el fuego y se presenta un parlamentario de Mortier[47], intimando la rendición de la Plaza, y que de lo contrario sería asaltada por cuatro mil granaderos, saqueada la Ciudad y pasada a cuchillo toda la guarnición. Enterado el Gobernador manda suspender el fuego y manda reunir la Junta de Generales para determinar la admisión del Parlamento.

Las gentes, admiradas de haber parado el fuego salían con ansia de los subterráneos a fin de respirar nuevos aires y ver el estado de la brecha. Observando esto por Soult y envidioso de Mortier, envía a las once un edecán para que capitulara con él por ser General de más graduación, y acordando la Junta de Generales se entrase en negociaciones por el estado en que se hallaba la Plaza y ser la brecha de treinta y dos varas[48], acordó su capitulación con los dos, y verificada se mandó reunir por la tarde todas las tropas en el campo de San Francisco para mantener el orden y tranquilidad, pero sabedoras éstas de la capitulación tiran los fusiles a las ocho de la noche y se extienden por todo el pueblo saqueando la mayor parte de él siendo toda la noche el desorden mas completo que se puede explicar.




Día 11. A las diez de la mañana se formó el Ejército francés en dos filas en el Campo de San Roque y camino que va a Calaverilla, y a las doce principió a desfilar la Guarnición con Tambor batiente, Artillería y demás Insignias militares rindiendo las armas en dicho Campo de San Roque. A las doce principió a entrar el Ejército Francés y principió de nuevo el saqueo por la mayor parte de la Ciudad.

Día 14. A las cinco de la mañana salió Soult para Sevilla con tres mil Infantes, seis piezas de artillería y un escuadrón de caballería, Mortier con cuatro mil Infantes a Campomayor a formalizar el sitio de aquella Plaza bloqueada ya por la Caballería.

Día 16. En este día se rindió Alburquerque a la caballería francesa.

Día 17. Salieron para Campomayor seis cañones de a 24, dos morteros y 100 bombas.

Día 18. Salió para Campomayor otro parque de Artillería con bastantes municiones y la Plaza se defendía con tesón.


SALIDA DE BADAJOZ

Temeroso de las órdenes de Soult por las que todo individuo del Ejército debería ir prisionero a Francia con él, dispuse mi salida con pasaporte del Gobernador Francés para Madrid por Sevilla el 19 por la tarde...


Bibliografía:

Fuentes Primarias:

  • Fundación Sierra Pambley, León:

    • Ytinerario del difunto Señor Don Marcos Blanco desde el Año de 1808. Archivo Histórico, UD. 13/07, Signatura 61,7, Documento Nº 1/106.

    • Descripción de las Condecoraciones recibidas por Marcos Fernández Blanco, UD. 13/07, Signatura 61,7, Documento Nº 2/106.

    • Documentos Personales de su Carrera en la Intendencia Militar: Hoja de Servicios y Certificaciones. UD. 13/07, Docs. Nº 2, 3, 4, 21, 41, 42 y 43.

  • Archivo Histórico Nacional, Madrid, Expediente de Clasificación de Jubilación de Marcos Fernández Blanco, Oficial de Secretaría de Despacho de Hacienda, Año de 1836. FC, Ministerio de Hacienda, 1560, Expediente 13º.

  • Archivo Histórico Nacional, Madrid, Expediente de Cesantía de Marcos Fernández Blanco, Intendente de Rentas de León, Años de 1838 - 1846. FC, Ministerio de Hacienda, 3003, Expediente 31º.

  • VVAA (1.821) Estados de la Organización y Fuerza de los Ejércitos españoles beligerantes en la Península durante la Guerra de España contra Bonaparte arreglados por la Sección de Historia Militar [Barcelona].

Fuentes Secundarias:

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o Carantoña Alvarez, F. De la Ilustración al Liberalismo Moderado. La trayectoria política de Felipe de Sierra Pambley, pags. 21 – 56.

o Celada Perandones, P. Paco Sierra: Hombre público, político y parlamentario, pags. 315 – 326.

o López Pérez, R. E. Los Fernández Blanco y los Sierra Pambley: entre las tierras del Orbigo y la montaña leonesa. Bases socio-económicas de dos unidades familiares a finales del Antiguo Régimen, pags 145 – 158.

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  • García Fuertes, Arsenio.

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    • (2.007) La División Leonesa del Ejército de Castilla. Actuaciones políticas y militares de la Junta Suprema del Reyno de León en los comienzos de la Guerra de la Independencia. Congreso Internacional de Barcelona, octubre del 2.006 [Barcelona].

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· Gerald Robinson, Thomas (1.998) Los Sitios de Badajoz y la batalla de la Albuera. [Badajoz].


· Gómez de Arteche y Moro, J. (1.893) Guerra de la Independencia. Historia Militar de España de 1808 a 1814 [Madrid], Tomo IX.


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· Queipo de Llano, J.M. (Conde de Toreno) (1.953) Historia del Levantamiento, Guerra y Revolución de España [Madrid], Reedición de la Biblioteca de Autores Españoles, Tomo LXIV.





[1]
Carantoña Alvarez, F. y Aguado Cabezas, E. (Eds) (2.008) Actas del Congreso del mismo nombre habido en León: Ideas Reformistas y Reformadores en la España del Siglo XIX. Los Sierra pambley y su Tiempo [Madrid]. Biblioteca Nueva, Universidad de León y Fundación Sierra Pambley. En especial:


· Lareo Sola, E. El Archivo Familiar Fernández Blanco y Sierra Pambley. Retrato de un fondo documental único, pags. 355 -364

[2] Ytinerario del difunto Señor Don Marcos Blanco desde el Año de 1808 (Fundación Sierra Pambley, León, Archivo Histórico Familiar Fernández Blanco y Sierra Pambley (AHFFB&SP), UD. 61,7, Doc. Nº 1, 1/106). Manuscrito de 104 pags.

[3] El Itinerario dedica a cada año de servicio (entre 1808 y 1824) las siguiente páginas del Manuscrito: 1808: pags. 1 – 8; 1809: pags. 9 – 13; 1810: pags. 13 -18; 1811: pags. 19 – 81 (Sitio de Badajoz); 1812: pág. 82; 1813: pags. 83 – 86; 1814: pags. 86 – 92; 1815: pags. 93 – 96; 1816: pags 97 – 98; 1817 a 1821: pág. 99; 1822: pág. 100; 1823: pags. 100 – 103 y 1824: pág. 104.

[4] (Cádiz, 22 de mayo de 1766 - Badajoz, 4 de marzo de 1811).

[5] El relato del Sitio da comienzo el 26 de febrero en la página 20ª y culmina el 18 de marzo, en la página 66ª, cuando abandona la plaza en calidad de prisionero bajo palabra.

[6] AHFFB&SP, UD. 13/07; Doc. Nº 42 (70/84), Petición de Marcos Fernández Blanco al Rey para que se le confirme su empleo de Comisario de Guerra que siempre había ejercido en calidad de habilitado, Madrid, 12 de mayo de 1820.

[7] Carantoña Alvarez, F. y Aguado Cabezas, E. (Eds), (2.008) Actas del Congreso: Ideas Reformistas y Reformadores… Ob. Cit.:

· López Fernández, R. E. Los Fernández Blanco y los Sierra pambley: entre las tierras del Orbigo y la montaña leonesa. Bases socio-económica de dos unidades familiares a finales del Antiguo Régimen, pags. 145 – 158.


[8] Archivo Histórico Nacional (AHN), Madrid, Expediente de Clasificación de Jubilación de Marcos Fernández Blanco, Oficial de Secretaría de Despacho de Hacienda, Año de 1836. FC, Ministerio de Hacienda, 1560, Expediente 13, folio 12º vuelto: Copia de la Partida de Bautismo de la Parroquia de San Juan Bautista de Hospital de Orbigo del 7 de septiembre de 1786, folio 110 vuelto, el Párroco era su propio tío y padrino, del que había tomado su nombre de pila, don Marcos Fernández.

[9] AHFFB&SP, UD. 61,7; Doc. Nº 1 (1/106), pág. 1.

[10] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc. Nº 41 (69/84).

[11] Arce era el Intendente de Zamora en junio de 1808 y había sido puesto al frente de la Administración Militar de sus tropas por el Capitán General de Castilla la Vieja, Gregorio García de la Cuesta.

[12] García Fuertes, A. (2000) La Junta de Astorga en los prolegómenos a la Batalla de Medina de Rioseco. Junio de 1808. Revista “Researching & Dragona “, N° 11 y Nº 15 [Madrid] y (2003) Moclín, 14 de julio de 1808. Nuevos y viejos datos sobra la batalla de Medina de Rioseco. Revista “Researching & Dragona“, N° 19, pags. 72 - 112 y Nº 21, pags. 44- 122 [Madrid].

[13] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc Nº 3 (3/84), Certificación en Madrid, del 12 de diciembre de 1808, por el Marqués del Norte, el Teniente General Don Ortuño O´Neille, Comandante General de la 2ª División del Ejército de Castilla la Vieja, para Marcos Fernández: “…ha desempeñado sus obligaciones con la mayor actividad y celo, haciendo en todas las marchas de esta División que estuvo a mi mando, no faltase nunca las raciones que de ordenanza corresponden en todo tiempo que hay desde principios de septiembre hasta la incorporación del Ejército de Castilla al del Centro en noviembre de este año”

[14] Se entienden los Jefes y Oficiales que ejercitaban esta función, pues el Cuerpo de Estado Mayor no se fundaría en el Real Ejército Español hasta el 9 de junio de 1810.


[15] García Fuertes, A. (2007) La División leonesa del Ejército de Castilla. Actuaciones políticas y militares de la Junta Suprema del Reyno de León en los comienzos de la Guerra de la Independencia. Congreso Internacional de Barcelona, octubre del 2.006 [Barcelona] y (2010) La División Leonesa del Ejército de Castilla. La defensa de la Rioja y Logroño en la segunda Campaña de 1808, en: Viguera Ruiz, R. (Ed) Dos Siglos de Historia. Actualidad y debate histórico en torno a la Guerra de la Independencia (1808 – 1814), pags. 49 – 86. Universidad de la Rioja [Logroño].

[16] García Fuertes, A. (2007) El Laurel y la Ceniza. De Bailén a la reconquista de Madrid por Bonaparte. Revista Madrid Histórico, Nº 7 [Madrid].

[17] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc. Nº 4 (4/84). Puebla de Sanabria, 1 de Octubre de 1811, José María de Arce, Intendente Honorario de Ejército.

[18] García Fuertes, A. (2009) Los Cuadros de Alba. Un Poema Epico de la Guerra de la Independencia, Cd de Comunicaciones. Congreso Internacional sobre la Guerra de la Independencia. Madrid, Universidad Complutense, 23 – 28 de abril del 2008 [Madrid].

[19] VVAA (1821) Estados de la Organización y Fuerza de los Ejércitos Españoles beligerantes en la Península durante la Guerra de España contra Bonaparte arreglados por la Sección de Historia Militar [Barcelona], pags. 75 – 77 y 85 – 87.

[20] Archivo General Militar de Segovia (AGMS), 1ª Sección, Legajo L – 1907. Expediente Personal de Javier Losada Pardo Figueroa, Conde de Maceda y San Román.


[21]
Juan José García de Velasco. Jefe de Escuadra. Oficial General de la Armada. Blanco Núñez, J. Mª; La Armada en la Guerra de la Independencia, pág. 98. Dentro de: VVAA (2007) La Guerra de la Independencia, 1808 1814. El Pueblo Español, su Ejército y sus aliados frente a la ocupación napoleónica [Madrid].

[22] AGMS, Célebres, Caja 26.19, Expediente Personal de Pedro Caro y Sureda, Marqués de La Romana.

[23] AGMS, 1ª Sección, Expediente Personal, Legajo M – 2.766.

[24] AHN, Expediente de Cesantía de Marcos Fernández Blanco, Intendente de Rentas de León, Años de 1838 - 1846. FC, Ministerio de Hacienda, 3003, Expediente 31. Certificación del Intendente de Manuel de Michelena, Olivenza, 8 de junio de 1811, folio 12º recto y vuelto.

[25] VVAA (1821) Estados de la Organización y Fuerza… Ob Cit., pags. 100 – 101, y 102.

[26] AHN, Expediente de Cesantía de Marcos Fernández… Certificación del Intendente Manuel de Michelena… Ob. Cit.

[27] Ytinerario del difunto Señor Don Marcos Blanco…(Ob. Cit., 18 de marzo de 1811, pág. 67.

[28] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc Nº 17 (28/84). Certificación de Ramón de Aldasoro, Intendente General del 4º Ejército de Operaciones, Cuartel General de Irún, 27 de Septiembre de 1814.

[29] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc Nº 17 (28/84): “…Posteriormente cuando el Ejército regresó a España, le nombré para desempeñar el Ministerio de Hacienda de la Provincia de Alava, y habiendo llenado completamente sus deberes en este destino, y conduciéndose con el mayor decoro, pasó en virtud de orden mía a encargarse del el del Señorío de Vizcaya”.

[30] Famoso Ilustrado leonés, Felipe de Sierra y Pambley, era representante de otro rancio linaje de la pequeña nobleza leonesa de la montaña de Laciana. Abogado adscrito a la Ilustración y a Manuel Godoy, sería un declarado patriota durante la Guerra de la Independencia y evolucionaría hacia al liberalismo Moderado. En: Carantoña Alvarez, F. y Aguado Cabezas, E. (2.008) Actas del Congreso: Ideas Reformistas y Reformadores, Ob. Cit.:

· Carantoña Alvarez, F. De la Ilustración al Liberalismo Moderado. La trayectoria política de Felipe de Sierra Pambley, pags 21 - 56.

[31] AHFFB&SP, UD. 13,07; Documentos Personales de su Carrera en la Intendencia Militar: Hoja de Servicios. Signatura 13/07. Doc. Nº 43.
[32] Carantoña Alvarez, F. y Aguado Cabezas, E. (2.008) Actas…Ob Cit.

· Carantoña Alvarez, F. De la Ilustración al Liberalismo Moderado…. Ob Cit., pág. 56.

[33] Carantoña Alvarez, F. y Aguado Cabezas, E. (2.008) Actas…Ob Cit:


· Carantoña Alvarez, F. De la Ilustración al Liberalismo Moderado… Ob Cit., pág. 56.


[34] Carantoña Alvarez, F. Coordinador (1999) La Historia de León. Tomo IV, Historia Contemporánea. Diario de León&Universidad de León [León].


· Aguado Cabezas, E., Capítulo II, 2, El Triunfo del Liberalismo (1833 – 1843), pág. 169.


[35] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc. Nº 2 (106/106), Descripción de las mismas.

[36] Carantoña Alvarez, F. Coordinador (1999) La Historia de León. Tomo IV, Ob. Cit.


· Aguado Cabezas, E., Capítulo II, 2, El Triunfo del… Ob. Cit., pags. 166 y 167.

[37] AHN, Madrid, Expediente de Cesantía de Marcos Fernández… Ob. Cit., Doc: Orden de la Subsecretaría del Ministerio de Hacienda del 24 de septiembre de 1838.
[38] AHN, Madrid, Expediente de Cesantía de Marcos Fernández…Ob Cit., Doc: Orden del Jefe de la Comisión de Clasificación de Cesantes, 29 de noviembre de 1838 y Clasificación de la Mesa de Cesantes del 17 de enero de 1839, Madrid.

[39] Carantoña Alvarez, F. y Aguado Cabezas, E. (Eds.) (2.008) Actas del Congreso: Ideas Reformistas y Reformadores… Ob. Cit.:


· Celada Perandones, P. Paco Sierra: Hombre público, político y parlamentario, pags. 315 – 326.

[40] AHN, Expediente de Cesantía de Marcos Fernández… Ob. Cit., Certificación del Intendente del 5º Ejército, Manuel de Michelena… Ob Cit.

[41] AHFFB&SP, UD. 13,07; Doc. Nº 42 (70/84). Memorando de Marcos Fernández Blanco al Rey solicitando su nombramiento Oficial de Comisario de Guerra que siempre ejerció interinamente, Madrid 12 de mayo de 1820.

[42] Coronel Juan Bassecourt.

[43] El Teniente General Gabriel de Mendizábal, ya al mando del 5º Ejército tras la muerte días antes (el 23 de enero), del Marqués de La Romana en la localidad portuguesa de Cartaxo.

[44] El luego célebre general Pablo Morillo, Coronel del famoso regimiento gallego de la Unión, bien conocido en el Ejército por su merecido sobrenombre del “León de San Payo”.

[45] Un joven sargento español allí presente (veterano de la División del Norte con el regimiento de Zamora en Dinamarca), Juan Manuel Sarasa, nos lo recuerda así en sus Memorias:

Después de la muerte del Excmo Sr. Marqués de La Romana… salió el Ejército Español desde Portugal a levantar el sitio de Badajoz y el 19 de febrero fue todo él destrozado y prisionero el cuadro doble que se formó en las inmediaciones de la Plaza para contener las impetuosas cargas de la numerosa caballería enemiga. No pudiendo éste romper el cuadro, jugó contra él horrorosamente la artillería, de manera que el cuadro se transformó en óvalo, y por fin, hecho una masa informe penetró la caballería y todo él cayó prisionero”. En: Sarasa, J. M. (1952) Vida y hechos Militares del mariscal de campo don Juan Manuel Sarasa [Pamplona], pág. 13; y Archivo General Militar de Segovia (AGMS), Sección 1ª, Legajo S- 2.014, Expediente Personal.

[46] Obra de fortificación defensiva, interior y bastante elevada sobre otras de una plaza, para mejor protegerlas con sus fuegos o dominarlas si las ocupase el enemigo.

[47] Mariscal de Francia y jefe del 5º Cuerpo de Ejército, a pesar de ello estaba subordinado a Soult como Comandante en Jefe que era del Ejército Imperial de Andalucía.

[48] Una vara castellana venían a ser 83,5 cm.

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