sábado, 19 de febrero de 2011

Día 19 de febrero de 1811. Acción de Santa Engracia (o batalla del Gévora)

Hoy se cumplen 200 años de la batalla de Santa Engracia o del Gévora. En Badajoz1812 hemos decidido realizar una entrada especial con diversas narraciones tanto españolas como francesas sobre la acción.

Diario de los defensores

Este día ha sido demasiado desgraciado para la Plaza por haberse quedado sin comunicación y reducida a contar solo con sus recursos que nos son otros que los que pueden sacarse del vecindario, y para el Quinto Ejercito ha sido demasiado funesto pues en un momento desapareció por no tomar la resolución de aproximarse a la Plaza, y sí la de consumar su proyecto de su retirada al Caya, cuyo movimiento no podía dejar de ser destructor cuando las Brigadas de la Caballería Española y Portuguesa desaparecieron sin procurar la protección de la infantería ni esta la de la artillería cuyos incidentes proporcionaron al enemigo más ventajas que no podía prometerse. Alguna infantería se porto con el mayor heroísmo pues se observo marchaba en cuadro, y del lado de allá del Caya se le vio hacer un fuego terrible que contuvo la caballería enemiga. En la Plaza solo entro el General D. Juan José García que se vió obligado a protegerse de la Plaza a la que condujo como unos 800 hombres de la primera sección de su división, cuyo General después de enterado ser el único que había tomado este partido, y deseoso de buscar la unión al jefe de su dependencia había tomado la resolución de marchar por la noche, exponiéndose a todo evento, y resuelto a atropellar las fuerzas enemigas que se opusieran; más el gobernador de la plaza revertido de la autoridad de que la ocasión le proporciona no le permitió llevar a debido efecto su bizarra resolución, pues era muy conveniente conservar unos restos que en otra ocasión más favorable podrán servir a la gloria de la Nación. En este día han arrojado los enemigos 24 bombas y 23 granadas, y continúan sus trabajos con bastante tesón, sin embargo, que por la izquierda del Guadiana no podrán ser muy considerables sus fuerzas. Serían las tres de la tarde cuando se presentó un trompeta de los enemigos seguido de un oficial, y como estos han atropellado los derechos de la guerra y usan de otra formalidad para introducir proclamas y otros asuntos indiferentes, se tiene prevenido no se admita a ninguno de estos, y que se le aleje siempre que se presente: este caso se ha confirmado pues el oficial dijo a otro nuestro ser del estado mayor, y que venía para dar noticias de lo acontecido al Ejército y cuando empezó su marcha en retirada arrojó un papel el cual cogido se rompió sin leer su contenido.


Diario del 5.º Ejército (firmado por Martín de la Carrera)

Al amanecer de este día dieron aviso las grandes guardias y avanzadas de que los enemigos vadearon el Gévora y se dirigían contra la posición. Formaron las tropas al momento, del modo que pareció más conveniente y se espero al enemigo a las 7 de la mañana, era ya muy vivo el fuego de cañón y obús por una y otra parte, y el de fusilería le siguió inmediatamente. Las divisiones se mantuvieron con la mayor firmeza hasta el último punto en que la metralla del cañón enemigo desbarató el cuadro y columnas en masa que detuvieron y rechazaron a su numerosa caballería.
El resultado de la operación, fue desgraciado pues (aunque se sabe enemigos tuvieron más de mil hombres muertos, y que el regimiento de dragones numero 26 perdió más de la mitad de su fuerza) perdimos por nuestra parte 3 obuses, 4 piezas de a 8 y 4 de a 4 con todos sus carros, sobre 600 muertos y mayor número de heridos, 3600 prisioneros entre ellos el mariscal de campo de Josef, los brigadieres don Antonio Darcout, don Nicolás Darcout, don José García de Orozco y los coroneles don Josef Carrión y don José Vale de ingenieros, con otros jefes y muchos oficiales. Mucha parte de la división se retiró a Badajoz, con su general don Juan José García y como unos 1500 hombres se retiraron a Elvas con la caballería española y portuguesa, el regimiento de la unión llegó a Elvas sin más pérdidas que la de su compañía de tiradores a pesar de haber sido atacado varias veces en el camino por la caballería enemiga, que poco a poco vino ganando terreno hasta llegar a los muros de Elvas a donde llegó también el general 2º del ejército.


Relación de la batalla del día 19 de febrero. En el que quedó sin comunicación la Plaza de
Badajoz. Aparece junto a los diarios del sitio de Badajoz y del 5.º ejército sin firmar.

Después de la brillante salida que ejecutaron el día (7) de febrero las tropas procedentes de Portugal apoderándose a la bayoneta de las baterías enemigas, repasó el vado del Guadiana, tomando posiciones en los altos inmediatos al fuerte de San Cristóbal, y esta posición fue hecha militar, y oportunamente habría proporcionado a la Plaza, un gran desahogo, protegiendo las salidas de las bocas inútiles de la guarnición, no se sacrificaron inútilmente
aquellos valerosos soldados, en los peligrosos ataques de las salidas contra las obras enemigas, tal vez hubiera tenido más cuenta haber aprovechado el ímpetu del soldado con propiedad, presentando al enemigo una batalla en el cerro el Viento, tomando la espalda, de todas las obras enemigas señaladas en los puntos A.B.C.D. Se mantuvo el ejército sin novedad alguna en sus campamentos hasta el día 18 en que nos saludaron desde Pardaleras con 14 granadas, que a pesar de la excesiva distancia, llegaron al campamento. Fue forzoso descampar y ser trasladado el campo a las inmediaciones de la altura de la Atalaya, un tiro de cañón distante de San Cristóbal, y fuimos vigorosamente atacados al día siguiente sin haber tenido el general la menor noticia de los movimientos ni intención del enemigo hasta el preciso momento de la acción (si así se puede llamar).
La marcha del enemigo es bien sencilla como se verá en el plano y está representada con líneas de carmín.
Según noticias ulteriores, empleó toda la noche en pasar su Infantería que constaría de 6.000 hombres y la caballería, que siempre se mantuvo en la derecha del Guadiana, protegió el paso teniendo además construida una cabeza de puente con anticipación de tres días; media hora antes de amanecer se supo el paso del enemigo, dudándose si tenía infantería la caballería enemiga, se dirigió a buen paso a doblar el flanco izquierdo de nuestra posición, mientras que la nuestra se mantenía en los puntos E y F con el mayor descanso, hasta que presentándose un ayudante de campo con el general en jefe, quien viendo la intención del enemigo, la mandó que acudiese al flanco izquierdo , y contuviese su impune movimiento pero fue seguramente un hecho escandaloso, que sin esperar la llegada del grueso de la caballería enemiga, huyesen a la desbandada, dejando la infantería abandonada a sus esfuerzos; en efecto la caballería enemiga tuvo la osadía de montar la cumbre 3 pero se halló con nuestra infantería inmóvil, y con dos descargas cerradas perdieron en dispersión y precipitadamente la ventaja adquirida:
La desgracia de una densa niebla favorecía el buen éxito del plan del enemigo, mientras que nosotros no podíamos descubrir sus movimientos; hasta las 7 de la mañana no hubo particular novedad más el fuego de guerrillas y los enemigos conservaban la posición X que es la que se considera en el plano como la primera antes del momento de la acción.
Dispuesta (como se ve en el plano) la Infantería y Caballería del enemigo, se dispuso éste al ataque, el que ejecutaron con una rapidez tal, que para cuando el ayudante de Campo el general en Jefe que observaba muy de cerca sus movimientos, voló a dar parte [de que]ya subían las guerrillas francesas la cumbre 3 en que estaba situado el brigadier don Carlos España con 1500 hombres, que sostuvieron con poca firmeza la altura ocasionando el que no tuviesen lugar las providencias del general en jefe por orden comunicada por el mismo ayudante de campo, el señor don Juan García, que se hallaba con su división en la Atalaya fue a colocarse en la altura 411 más inmediata al brigadier España con la instrucción de ampliar la retirada o las operaciones de España, pero habiendo tomado posesión de ella en el crítico momento de la retirada de aquellas tropas, fue puesta esta división en desorden en un instante El señor García pudo apoyarle a la plaza, y entró en ella con 1400 hombres de su división todas las demás tropas excepto el regimiento de la Unión fueron hechos prisioneros. Este regimiento al mando de su coronel don Pablo Morillo, correspondió en esta ocasión a su nombre, porque viéndose atacado en la retirada por 400 caballos, consiguió seguramente una victoria debida a la presencia de su coronel y al ejemplo y valor de los oficiales que le acompañaban; a pesar de verse abandonado por 200 caballos que llevaba a sus flancos y verse sin municiones, esperó con sus bayonetas al enemigo y lo detuvo con la mayor bizarría habiendo salido triunfante de
su libertad, causando una pérdida considerable al enemigo, y habiendo muerto el coronel comandante y cuatro oficiales.
Este hecho, que es uno de los más distinguidos que se presentan en la guerra, debe merecer el elogio de los buenos militares y el ejemplo de los que no lo son.

Diario de operaciones del coronel Lamare

Batalla del Gévora

Esta jornada se señaló con por la batalla memorable del Gévora, librada por el ejercito sitiador en la orilla derecha del Guadiana, de la que daremos cuenta, a causa de su relación con las operaciones del sitio.

La Historia no ofrece apenas hechos militares de una concepción más atrevida y más conforme con los grandes principios de la estrategia. El general en jefe, después de haber estudiado la fortaleza y la debilidad de la posición del enemigo, esperaba todas las ocasiones para cogerlo en falta: no tardó en encontrar una de las más favorables, y probó que no es obstáculo el que un genio superior no pueda vencer con tropas tales como las que manda.

Un cuerpo de 10000 hombres de infantería español y de 200 caballos portugueses, con una artillería numerosa, bajo el mando del general Mendizábal, llegado de Portugal con la intención de hacer levantar el sitio de Badajoz y de oponerse a la marcha de los franceses hacia el Alentejo, acampaba tranquilamente, después de la salida infructuosa del 7, sobre las alturas de Santa Engracia , delante del fuerte de San Cristóbal, la derecha apoyada en el fuerte y la izquierda en los atrincheramientos todavía imperfectos; el acceso a esta posición presentaba grandes dificultades; ofreció al general español tan gran seguridad, que perdió la cuenta. En efecto, ¿cómo explicar el estado de inacción en el que permanecía? Hemos hecho notar que él había operado siguiendo su falso sistema, al atacar al ejército sitiador frente a sus líneas; nosotros debemos añadir, ahora, que puso fin a esta gran falta permaneciendo doce días en una vana y confiada tranquilidad, sin vigilar los movimientos de los franceses.

{…}

Los cuerpos que se encontraron en estas batallas estaban compuestos por las tropas siguientes:

infantería

3 batallones del 34.º regimiento de línea

3 del 88.º

3 del 100.º

Caballería

2 escuadrones del 21.º de cazadores de caballería

2 del 4.º de español

2 del 2º de húsares

2 del 10.º de

2 del 14.º de dragones

2 del 26.º de

1 escuadrón de cazadores de élite d´Aremberg (27.º)

Total: 9 batallones de infantería, 13 escuadrones de caballería, una compañía de artillería ligera, un destacamento de artillería a pie, 12 bocas de fuego, una compañía de pontoneros, una compañía de obreros de la marina y una compañía de zapadores.


Enlaces de interés:

Francisco Pilo. Badajoz en la Guerra de la Independencia. En el capítulo VI de este libro que Francisco Pilo comparte en internet podemos leer el informe que el General Martín de la Carrera envió al Jefe del Estado Mayor.

Álvaro Meléndez. Extremadura Militar. En la estupenda entrada dedicada a la batalla de Santa Engracia podemos encontrar el informe del Mariscal Soult. Otra entrada muy recomendable y relacionada con esta batalla es la dedicada al Brigadier José de Gabriel, que perdió la vida en esta acción.

Gómez Villafranca. Extremadura en la Guerra de la Independencia. Podemos leer diversos documentos relacionados con la batalla, incluido el breve parte del general Mendizábal escrito el mismo día 19 en Elvas.

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