lunes, 31 de enero de 2011

Día 31 de enero de 1811


Diario de los defensores


Después de amanecido se observaron por la circunferencia de Pardaleras varias zanjas o ataques para alojar los enemigos a sus tiradores con el objeto de proteger sus trabajos, lo que obligo a una salida por el fuerte de Pardaleras que sorprendió a los enemigos quitándoles las palas y demás útiles que tenían en ellos, así mismo se les desbarataron mucha parte de sus ataques, y a las diez de la mañana se hallaba todo concluido, habiendo sido herido gravemente el bizarro capitán Igarriza. Observándose que los trabajos del enemigo se dirigen con más empeño al fuerte de Pardaleras se ejecutó otra salida dispuesta y proyectada por el Segundo General en Jefe del Ejercito y se ejecutó a las tres y media de la tarde, con 660 infantes, dos piezas de artillería y mucha parte de los desmontados de caballería que tomaron los caballos del vecindario y oficialidad de la Plaza. El enemigo fue completamente arrollado, desalojado, y perseguido: su pérdida debe haber sido terrible porque el fuego jamás dejó de ser mortífero; la nuestra podrá calcularse en 50 hombres, entre ellos muchos oficiales heridos, y lo más sensible de todo ha sido la muerte del Coronel D.Juan Bassecourt Que mandaba la acción que impuso tanto a los enemigos, pues tardaron poco en reforzar a los suyos con unos 2500 a 3000 infantes.

Diario de operaciones del coronel Lamare

El 31, a mediodía, el coronel Chasseraux, del 40.1, tomó el mando de la treinchera. Por falta de trabajadores nada se hizo durante veinticuatro horas en el ataque de la derecha. Las lluvias, sobrevenidas en abundancia, engrosaraon considerablemente las aguas del guadiana, y los trabajos de marinería, dirigidos por el capitám Royon, sufrieron mucho.

Los ataques del centro y de la izquierda continuaron como la víspera; es decir, que se dedicaron a perfeccionarlos. Hacia las cuatro de la tarde los trabajos fueron interrumpidos por el enemigo, que hizo una vigorosa salida con cuatro batallones, dos piezas de artillería y dos escuadrones. Los trabajadores del centro tomaron las armas y se reunieron con los guardias de trinchera para combatir; al principio resistieron, pero desbordados por la izquierda, fueron obligados a abandonar un instante la trichera y a replegarse. El general Gúrard acudió a socorrerlos a la cabeza de la primera, tercera y quinta compañías de zapadores y la del gran ducado de Varsovia y del primer batallon del 88.º, tomó la ofensiva y empujó al enemigo "con las puntas de las bayonetas" hata los glacis del fuerte de Pardaleras; en la retirada dejaron un gran número de muertos, entre los cuales estaba el coronel Bassecour que dirigió la salida. Todos estos movimientos se realizaron bajo el fuego más terrible; nosotros, sin embargo, perdimos poca gente en proporción de las pérdidas de los sitiados; algunos accidentes del terreno nos sirvieron mucho. Nosotros tuvimos un oficial y ocho soldados muertos y 49 heridos. Al principio del ataque, la caballería española, que había salido por la puerta de Palmas, ganó con velocidad la posición del Cerro del Viento y alzanzó el pequeño número de trabajadores que ocupaba el ataque de la izquierda. En este crítico momento el jefe de batallón, Cazin , comandante de la brigada de sitio, y el capitán Vainsot, que se encontraba en este ataque, reunieron algunso hombres e hicieron prodigios de valor para rechazar a los asaltantes; pero , abrumados por el número, sucumbieron antes de rendirse. El comandante Cazin murió a sablazos y lanzadas; el capitán Vainsot recibió once o doce heridas y fué dejado por muerto en el sitio; hubo un zapador muerto y 12 heridos.

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